Pasaban las nueve de la noche del pasado sábado cuando ocurrió un hecho cinegético insólito en el municipio de Llanes y escaso en el resto del mundo. A esa hora, el cazador madrileño Fernando Márquez de la Plata y Narváez, marqués de Camarena la Real y empresario del sector de la construcción, abatía de un certero disparo un corzo hembra que presentaba una extraordinaria cornamenta. El caso se convierte en peculiar dado que las hembras de estos cérvidos carecen de cuernos aunque, en algunas ocasiones, también infrecuentes, presentan pequeños muñones en la cabeza; pero casi nunca se trata de astas perfectamente desarrolladas.
El cazador madrileño practicaba la caza del corzo en la modalidad de rececho y estaba acompañado por Francisco Alonso, guarda de la Sociedad de Cazadores del Oriente de Asturias (Socoa). El lance se produjo en el paraje de Coberiza, enclave cercano a la localidad de Posada la Vieja.
En esta modalidad de cacerías, el disparo se produce tras asegurarse de que el animal sobre el que se apunta es un macho y la certeza se obtiene al comprobar la existencia de una poblada cornamenta. Eso fue lo que sucedió el sábado, hasta que guarda y cazador se sorprendieron al detectar que el animal abatido carecía de aparato reproductor masculino y presentaba las características comunes a la hembra.
El guarda comunicó lo sucedido a los responsables de Socoa, quienes decidieron congelar la corza para un estudio posterior. El cazador, que tenía derecho a llevarse la cabeza del animal, lo descartó para que el ejemplar pudiese ser examinado.
La última corza con cornamenta fue abatida en España en octubre de 2006 en Castilla y León, aunque más que cuernos formados presentaba pequeños apéndices. Un trozo de músculo fue analizado en el laboratorio gijonés del Área de Genética y Reproducción, que el SERIDA tiene en Somió.
En estos casos, los expertos hablan de «individuos intersexuales». La exploración ginecológica suele mostrar un aparato genital incompleto, aparentemente normal a la vista, pero no tras un estudio interno. Algunos se inclinan por diagnosticar un caso de «freemartinismo», propio de gestaciones gemelares de un individuo macho y otro hembra, lo que daría como resultado las llamadas «hembras machorras». Otros dicen que se trata de ejemplares «hermafrodita», machos a la vez que hembras.
Experto cazador
Fernando Márquez de la Plata se definió como un «experto y apasionado cazador». Aseguró que nunca había visto «una cosa semejante, una hembra con cabeza de macho». Incluso matizó que antes del disparo «me había parecido un pelín más pequeño de cuerpo».
El cazador madrileño alabó los parajes rurales de Llanes y comentó que lleva varios años acudiendo al concejo tras comprar los derechos cinegéticos para participar en cacerías en la modalidad de aguardo o rececho. Se trata de la primera vez que le ocurre un hecho similar y en todo momento ofreció la colaboración necesaria al guarda de la cacería y a los dirigentes de Socoa, porque «me pica el gusanillo por saber si el animal podía ser fértil». Eso sí, prometió que en la próxima campaña cinegética volverá «a intentar conseguir un permiso» para cazar en el municipio llanisco. Será difícil que vuelva a enfrentarse a un lance semejante.