Fue una respuesta tan fulminante como pública. El martes un profesor de Biofísica de primer año de Medicina hizo públicos los resultados de un examen en el que solamente uno de los 116 alumnos presentados había superado la mitad de las preguntas, y ayer miércoles el rector emitía una nota oficial desde Cuba «ordenando las medidas necesarias para suspender de inmediato la eficacia de las calificaciones acordadas por el profesor en cuestión». Igualmente, Juan Vázquez «encomienda» al vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado, Antonio Cueto, y al decano de la facultad, Pedro Riera, «recabar la información oportuna sobre el caso y que procedan a la ejecución urgente de aquellas medidas conformes a la normativa universitaria aplicable», y al vicerrector de Estudiantes, Santos González, que «mantenga contactos con los estudiantes afectados».
La situación resulta tan insólita en sus orígenes como en su resolución. La Facultad de Medicina es uno de los centros más brillantes de la Universidad de Oviedo porque, entre otras cosas, cuenta con los mejores y más motivados alumnos de la selectividad, que han tenido que superar una nota de corte de 8,3 puntos y que han proporcionado a la institución académica asturiana los mejores resultados de rendimiento, con una tasa de éxito del 91%, cifra que refleja el número de créditos aprobados en relación a los presentados.
«Nunca había sucedido semejante cosa», afirmó el vicerrector de Comunicación, quien resaltó el hecho «sorprendente» de que este «lamentable suceso», como lo califica la nota emitida por el Rectorado, se produzca en Medicina. «Hace mucho tiempo era algo más habitual, sobre todo en las carreras técnicas, que tienen unas bolsas de suspensos más amplias, pero eso se ha ido corrigiendo poco a poco y no es permisible que resurja», afirmó Ignacio Villaverde.
El docente cuestionado, un profesor titular del departamento de Física, realizó un examen de tipo test con 30 preguntas de las que sólo un alumno respondió bien a 17, lo que hizo concluir a los estudiantes que todos los demás que no superaron la mitad de las preguntas están suspendidos. Sin embargo, según señalaron fuentes universitarias, tras las primeras conversaciones entre el profesor en cuestión y el decano de la Facultad de Medicina se «aclaró» que en ningún momento éste había proporcionado una calificación, sino el número de preguntas superadas, sin señalar en qué nota había situado el corte del aprobado. Esta podría ser la puerta por la que el profesor y la institución académica salieran de un embrollo que, aun no siendo nuevo, ha sacudido ayer los cimientos universitarios.
«No hay excusas»
Según han señalado en la propia Facultad de Medicina, la asignatura de Biofísica cuenta con un «alto índice de suspensos» en proporción al resto de las materias, toda vez que la preparación en Física con que llegan los alumnos a esta carrera sanitaria no es comparable con la de otras materias. «Se les suele atascar y concentra entre el 30 y el 40% de suspensos, pero nunca de esta manera», afirman desde el campus de El Cristo, «preocupados» por la situación.
«Yo no puedo explicar a la sociedad que una asignatura la suspenda todo el mundo. Está bien que la Universidad sea exigente, pero para ser de élite no hace falta hacer esto. Hay un umbral de evaluación que no se puede traspasar», afirmo Ignacio Villaverde, quien insistió en que «no es una medida de persecución, simplemente no hay excusas para esto». Los alumnos, por su parte, impugnarán las calificaciones, las autoridades académicas se reunirán con el profesor cuestionado, «que parece que ya ha recapacitado», y la «pronta resolución» del asunto parece un hecho.
No obstante, la emisión por el Rectorado de la Universidad de Oviedo de una nota pública en la que no sólo invalida las calificaciones del profesor de Biofísica, sino que «lamenta profundamente lo sucedido y quiere expresar su disgusto y preocupación por una situación como ésta», resulta tan insólita históricamente como los propios resultados de la materia de primer curso de Medicina. «Tenemos que actuar con absoluta firmeza», concluyó Ignacio Villaverde.