Domingo, 17 de junio de 2007
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ASTURIAS

Asturias
Entre materias difíciles y profesores duros
Solamente dos veces en la historia reciente de la Universidad de Oviedo los estudiantes consiguieron corregir a sus docentes
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Escuela de Ingeniería Técnica Informática

Facultad de Derecho

Escuela de Ingeniería Técnica Industrial

Facultad de Geología
Ubicación: Campus de los Catalanes de Oviedo.

Asignatura: Cálculo. Ubicación: Campus de El Cristo de Oviedo.

Asignaturas: Administrativo 1 e Internacional Privado. Ubicación: Campus de Gijón.

Asignatura: Física. Ubicación: Campus de Llamaquique de Oviedo.

Asignatura: Mineralogía.

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Es la segunda vez en la reciente historia de la Universidad de Oviedo que los conflictos internos entre alumnos y profesores, materializados siempre en bolsas de suspensos, trascienden los habitualmente herméticos y temerosos muros del aula. En el mejor de los casos, y generalmente en número muy escaso, llegan al despacho del decano o del director de escuela y en momentos ya extremos hasta el de algún vicerrector que, de oficio, no suele intervenir.

La primera ocasión se remonta a 1999, cuando el conjunto de alumnos de quinto curso de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo matriculados de la asignatura Generadores y Motores Térmicos hicieron pública su rebelión contra el por entonces catedrático de la asignatura Francisco Pérez Silva. Le acusaron de obligarles cada cuatrimestre a memorizar montañas de apuntes y media docena de libros que habían dejado a medio centenar de ingenieros de Minas sin título a falta de superar su asignatura, además de pasar lista sin estar permitido, forzarles a firmar un parte de asistencia, no considerarlo válido si el nombre sobrepasaba la casilla correspondiente, puntuar la asistencia a clase, y no responder a las dudas planteadas por sus alumnos. Y aún así, necesitaron dos meses sin acudir a clase y una indudable presión mediática para que el rector Julio Rodríguez abriera un expediente al profesor a escasos meses de su jubilación.

El referente, en 1999

Ya entonces, Julio Rodríguez, que antes de rector había sido vicerrector de Estudiantes, señaló que aquel era un caso conocido desde años atrás por el director de la escuela, el del departamento de Energía y por él mismo, y que no se había podido afrontar una solución, que finalmente se solventó dando la oportunidad a los estudiantes de cambiar de grupo para variar así de profesor. Eran tiempos de masificación estudiantil en la que una misma asignatura la impartían varios docentes, pero Rodríguez confesó, ya en 1999, que «esto no es más que la punta del iceberg. Es un problema que no afecta más que al 1% del profesorado, pero entre los 1.900 que somos constituye un número considerable y hay que corregirlo».

Pero a pesar del tiempo transcurrido, los siguientes movimientos institucionales no se produjeron hasta hace apenas un año, cuando el actual equipo rectoral y el Gobierno del Principado se embarcaron, cada uno en la medida de sus posibilidades, en una campaña de localización y corrección de las bolsas de suspensos que impiden la circulación de estudiantes en el tiempo que marcan las distintas carreras. El rendimiento social y un inusitado hasta entonces sentido de autocrítica docente dominaron los nuevos movimientos, enmarcados en un confeso de-seo de mejorar la calidad docente.

Y es en ese marco, un año después de que el vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado hubiera mantenido reuniones con profesores y directores de departamento que acumulaban mayor número de suspensos, cuando se produce la segunda insurrección estudiantil contra las formas o los fondos de un profesor. Esta vez fue en Medicina, el docente un profesor del departamento de Física llamado José Luis Fernández y la materia, Biofísica de primer año. Pero, al contrario que sus antiguos compañeros de Minas, los aprendices de médicos sólo necesitaron anunciar públicamente que el profesor de Biofísica había aprobado a uno solo de los 116 alumnos presentados al examen de junio para que el rector interviniera, emitiera una inusitada y durísima nota descalificadora de la actuación del físico y en menos de una semana solucionara el problema. Los tiempos han cambiado.

Sin embargo, no lo hacen al ritmo que desearían los estudiantes, que no tienen inconveniente en narrar sus experiencias o las de otros compañeros siempre y cuando no se mencionen sus nombres y no sean reconocidos por quienes van a tener el futuro en sus manos en forma de calificación final. Corre entre los representantes estudiantiles la historia de un compañero que por criticar públicamente hace tres años a un catedrático de su escuela técnica superior está estudiando una ingeniería técnica de la misma rama mientras espera el aprobado en la titulación madre.

Quien no tiene problema en aseverar que «el caso de Biofísica no es ni mucho menos excepcional, porque son muchas las asignaturas que suspenden el 90% de los estudiantes» es José Armas, pero lo hace en su condición de presidente de Aula Joven, la asociación estudiantil con mayor implantación en la Universidad de Oviedo y cuna de los últimos presidentes del Consejo de Estudiantes.

Las escuelas técnicas

Entre ese 90% se encuentran los alumnos de Cálculo de la Escuela de Ingeniería Técnica Informática, en la que «aprobó un sólo alumno de entre más de 500 matriculados. Pero es que es imposible que con lo que explica en clase se apruebe. Lo que él explica en una hora, una academia, a la que todos acabamos teniendo que ir, lo hace en dos semanas», afirman en Informática.

Las escuelas técnicas son buen caldo de cultivo para los suspensos. La de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón no es ajena, pero los alumnos sólo se quejan de Física en la especialidad de Electricidad, conscientes de que «es una carrera difícil y Física es una asignatura complicada». En cualquier caso, «de ciento y pico sólo aprobaron nueve, pero no se trata de un caso de persecución o de dureza, es que explica mal y no van a clase más de diez personas».

Los alumnos de Mineralogía, en segundo curso de Geología, también tienen difícil aprobar. No lo hace más del 20%. La historia se repite pero muy matizada en Derecho. Allí son catedráticos los que «ponen las cosas difíciles en Administrativo 1 de tercer año. O no van o pasan del temario, y en Constitucional, no hay más de un 15% de aprobados, que son los que seleccionan para el curso piloto del Espacio Europeo», explican los afectados.

Por eso «y mucho más» el flamante presidente del Consejo de Estudiantes está decidido a afrontar de lleno el problema. «Ahora es época de exámenes pero en cuanto pasen vamos a entrar de lleno en esto», afirma Gonzalo Asenjo. Será, también, porque el próximo será curso electoral.

 
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