Me dirijo al amable lector de esta sección de su periódico en relación al lloriqueo por los 115 suspensos, de 116 presentados, en la asignatura de Biofísica en la Facultad de Medicina.
Sé que lo que voy a decir puede ofender a los señores/as estudiantes de Medicina (en adelante pistolos), pero más ofende que se sufra lo mismo y mucho más en algunas carreras como Ciencias Matemáticas, Ciencias Físicas, Ingenierías..., sin que sus estudiantes (a partir de ahora legionarios) rechisten (y, por tanto, no salte a los medios de comunicación).
El escritor de esta carta (aún a una asignatura para licenciarse en Ciencias Físicas) ha visto y vivido en sus carnes situaciones que dejan lo pasado en Medicina en un chistecillo infantil.
A los estudiantes de estas carreras se nos educa desde el primer día a que si, en un examen, suspenden todos o casi todos, es lo normal. A que mientras en otras carreras ya han acabado las clases, nosotros todavía tenemos tropecientas horas por recuperar.
Puedo contar casos ocurridos a mí o a otros, de gente suspendida con 4,9 y con un 4,95 por un error... (sé de algún caso en que esta situación, sumada a otras, acabó en suicidio). Exámenes donde se presentaban más de 100 y aprobar el profesor a 5. Y encima venía a clase el profesor cabreadísimo y nos decía que aprobaba al 5%, mínimo que le libera de una protesta ante instancias superiores; porque si no, los gusanos legionarios no habríamos aprobado ni uno. ¿Uy! Si hubiera dicho esto en una carrera de pistolos... Y como esta anécdota innumerables y similares: un solo aprobado entre 20 ó 30, etcétera.
Pero nosotros no protestábamos. Estamos educados, como buenos legionarios, a callar y a acatar.
Y lo del aprobado de compensación, más de lo mismo. Calvinismo fundamentalista es su credo: si has sido buen legionario te regalamos un aprobado 'por compensación'. Ahora, si has sido 'mal legionario', has tardado más de la cuenta en llegar al final (sin tener en cuenta tus circunstancias personales), entonces nada de aprobados: «vete a otra puta carrera, pistolo de mierda».
Ni que decir tiene que clase de lunes a viernes: mañana y tarde (en muchas ocasiones); que uno se pregunta cuándo se piensan los profesores que encontraremos tiempo para estudiar.
Esto se complica, evidentemente, si trabajas (menos tiempo aún). Y, claro, cuanto más tardas en acabar, la 'lógica legionaria' apunta sin lugar a dudas a que estamos ante un tonto. Y esta mentalidad se traspasa a la empresa que quiere 'legionarios', no legionarios 'tontos'. Para qué contratar a un 'legionario tonto'; para eso, directamente contratar a un pistolo.
Mi enhorabuena a los pistolos de Medicina, que llorar es muy terapéutico (sabréis, señores futuros médicos) y si encima sale en prensa es hasta eficaz.
Se despide un legionario 'tonto' y cabreado.