Aunque en la vida de Blanca Romero ha habido varios intentos de acercarse a la música, como demuestran las maquetas grabadas y su presentación en Madrid como 'La Perra', la actuación de la sala Acapulco tuvo carácter de debut.
Primero, porque parece haber encontrado su nombre artístico tomando el apellido de su madre y figurando así como Blanca Ezama. Luego, porque desde diversos puntos viajaron sus amigos para prestarle el apoyo más incondicional y el aplauso más ruidoso. Y bien que le hizo falta éste pues un problema de sonido, que impedía a la guitarra flamenca de Paquete sonar como es debido, retiró a los músicos al camerino retrasando la cita hora y media.
Será por aquello del dicho de que a los gitanos no les gustan los buenos principios, pero, a pesar de la espera los nervios siguieron amarrados y el público aguantó con paciencia el regreso al escenario de la banda.
Blanca no tuvo más remedio que aparecer en el impás para dar una explicación, vestida con un impresionante modelo de David Delfín, en blanco y negro, que se adaptaba como un guante a su figura. Y se llevó la alegría de ver a familia y amigos ocupando las primeras filas y animándola sin descanso. Así sus padres, Rafa Romero y Blanca Ezama; sus hermanos Tania -también cantante- y Alejandro, éste acompañado de su novia Elena Fernández, hija del secretario general de la FSA, Javier Fernández; la modelo Laura Sánchez, que no tuvo inconveniente en abandonar su retiro vacacional en Zahara de los Atunes para acompañar a su amiga del alma; Mayte de la Iglesia, también modelo, que cambió un importante acto en Valencia por vijar a Gijón, con su novio Tom Pernas, hijo del modisto Antonio Pernas; la ex miss España María Reyes que llegó con la modelo Elody; Rafa Merín, responsable de Producciones Caimán, que respalda en la actualidad a la cantante gijonesa; y amigos gijoneses como los futbolistas Juanele y Claudio; el constructor Divino Fresno; y Mariano Blanch, director financiero de Duro-Felguera, con sus hijos.