Susto con final feliz. Dos de los 140 alumnos gijoneses que fueron sometidos a análisis médicos ante el riesgo de un posible contagio masivo de tuberculosis detectado en junio en dos colegios de Gijón y uno de Oviedo, dieron positivo a la primera prueba para la detección de esta enfermedad. Los estudiantes, los dos del mismo centro escolar, desarrollaron sendas reacciones a la prueba de la tuberculina, un contraste que se inyecta en el antebrazo y en el que hay que esperar entre 48 y 72 horas para conocer su evolución. Si en la zona del pinchazo emerge una pequeña reacción o roncha, lo que ocurrió en el caso de estos dos alumnos, podría ser indicativo de una posible infección tuberculosa.
No obstante, para su confirmación definitiva fue necesario someter a ambos alumnos a una radiografía de tórax, prueba con la que se confirma o descarta la presencia de enfermedad tuberculosa en el organismo. La placa determinó, en ambos casos, que no había infección alguna en los pulmones. Uno de los jóvenes fue dado de alta, mientras que el otro recibirá igualmente medicación preventiva por petición expresa de sus padres. La medida cuenta también con el visto bueno de su médico de cabecera. El joven deberá tomar isoniacida (un antibiótico contra la tuberculosis) durante los seis próximos meses.
La alerta por un supuesto contagio masivo de tuberculosis saltó a mediados de junio, cuando se confirmó que una monitoria de Cruz Roja, que había impartido unos talleres en dos colegios de Gijón y uno de Oviedo, padecía tuberculosis. Más de 200 alumnos fueron sometidos en las dos últimas semanas a pruebas para la detección de esta infección, de la que el pasado año se declararon en Asturias 187 casos.
Tal y como adelantó EL COMERCIO, la Consejería de Salud fue puesta sobre aviso por uno de los colegios en los que había estado esta voluntaria de Cruz Roja. El Servicio de Vigilancia Epidemiológica del Principado determinó, tras contactar con la joven enferma, que había que «localizar y examinar» a su entorno más próximo (familiares y amigos), así como a aquellos alumnos que habían acudido a los talleres.
Aunque el riesgo de transmisión era bajo, tal y como confirman los resultados provisionales del estudio epidemiológico, los alumnos fueron controlados por precaución, explicaron en su día responsables de la Consejería de Salud. Ayer mismo, el director general de las Prestaciones Sanitarias explicaba que la totalidad de los alumnos sometidos a este control (140 en Gijón y más de 80 en Oviedo) tendrán que pasar una segunda prueba en setiembre. Aunque la mayoría de los casos han dado negativo, la enfermedad tuberculosa puede reaparecer a los dos meses de haber estado en contacto con un enfermo (el denominado periodo ventana). De ahí que la Consejería de Salud quiera repetir las pruebas al inicio del curso escolar, a la vuelta de las vacaciones. Riera está convencido de que los resultados «van a ser los mismos», pero asegura que «el protocolo de tuberculosis es lo que recomienda».
Por su parte, algunos de los 25 alumnos de un curso de gerontología, que se impartió en Oviedo, y que llegaron a estar en contacto con la monitoria de Cruz Roja, se quejaron de la falta de celeridad y de información de Salud. «A mí me lo comentó una amiga y fui yo quien contactó con la consejería», explicó una afectada.
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