«No hay que bajar la guardia porque todavía queda mucho por hacer». Fue el mensaje que lanzaron ayer los sindicalistas Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero tras abandonar la prisión de Villabona. Decenas de simpatizantes se habían trasladado hasta las puertas de la penitenciaría para presenciar el «histórico» momento que ponía fin a 19 días de movilizaciones.
Les recibieron al grito de «Todos somos Cándido y Morala» y no tardaron en fundirse en un emocionado abrazo con sus esposas, familiares y compañeros de militancia sindical y de otras organizaciones sociales y políticas. Atrás quedaban 19 días de movilizaciones y presión social y política que, en opinión de los sindicalistas, fue «clave» para lograr su salida de la cárcel. «Ha sido un triunfo de todos», agradeció Carnero tras animar a sus compañeros a «seguir luchando» por los derechos de los trabajadores y por las libertades.
Por su parte, Morala aseguró que dentro de la prisión conoció a «personas y no a presos con muchísimos problemas» y comprobó que «a la cárcel sólo van los pobres». Los sindicalistas ofrecerán hoy una rueda de prensa para «explicar algunos aspectos de sus detenciones» y dar a conocer «los intereses» que se han movido en este caso.
Régimen abierto
La excarcelación de los dirigentes de la Corriente Sindical de Izquierdas se produjo después de que instituciones penitenciarias les concediera el régimen penitenciario abierto que les permitirá cumplir la condena en la calle «aunque tendrán que acudir una vez a la semana a la cárcel, además de comunicar y pedir permiso en el caso de que quieran salir de la región», según explicó ayer su abogado defensor Juan Prieto.
Fuentes de Instituciones Penitenciarias explicaron que la Dirección General de este área les ha concedido un tercer grado con controles presenciales regulado en el artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario, a propuesta de la Junta de Tratamiento de la prisión, que lo acordó por unanimidad.
La Junta considera que las circunstancias personales y penitenciarias de los dos sindicalistas les habilitan para poder llevar el cumplimiento de la condena impuesta en régimen de vida «en semilibertad». Con el tipo de tercer grado que se les ha otorgado, los sindicalistas no tienen la obligación de ir a dormir a la cárcel, sino que deben presentarse, cuando así se les requiera, en el Centro de Inserción Social para realizar una serie de actividades.
Esta medida penitenciaria se les ha concedido mientras que se tramita la concesión de indulto para los dos sindicalistas por la Delegación del Gobierno y otras instancias civiles y judiciales, según informó ayer la primera institución.
De momento, Carnero y Morala han sido citados para el próximo martes al Centro de Inserción Social, donde deberán presentarse cada vez que sean requeridos por las autoridades penitenciarias.
Morala y Carnero fueron condenados a tres años de prisión, a pagar una indemnización de 5.624,83 euros y a multas de 1.200 euros cada uno por la destrucción de la caja de conexiones de uno de los sistemas de control de tráfico por vídeo durante una movilización de trabajadores en 2005 de Naval Gijón, pena por la que ingresaron en la cárcel de Villabona el pasado 16 de junio.