Una sucesión de erróneas gestiones económicas ha marcado el devenir del Sporting y ha acompañado una de las mayores crisis de la entidad. Afortunadamente, hoy en día, de lo que se habla es de fútbol. Su máximo accionista, José Fernández, atiende los ecos que le llegan a Marbella.
-La nueva realidad del club es ahora bien distinta.
-Lo único que me preocupa es que la entidad vaya hacia arriba, que siga siendo de Gijón y de los gijoneses y que vuelva, en el tiempo más corto posible a Primera. Entonces, y sólo entonces, me quedaré tranquilo, satisfecho y con la sensación del deber cumplido.
-El año pasado no se veía tan claro.
-¿Y el resto de clubes? Parecía que el Sporting era la única oveja negra del rebaño, pero hay más, ¿no? Se hablaba de soluciones extrañas, esas que se han aplicado en otros sitios, y ya hemos visto a dónde han conducido.
-¿Me habla de una epidemia?
-Le hablo de entidades que están mucho peor, que, incluso, han perdido la identidad, algo que no le ha ocurrido al Sporting. No hay manos extrañas. Está en manos de los gijoneses y, sobre todo, de los sportinguistas.
-En la práctica, sólo en las suyas y en las de su amigo José María González de Caldas.
-De Caldas es, más que nada, una ayuda.
-Entonces, sólo en las suyas.
-Yo soy sportinguista y gijonés. Afortunadamente y gracias al impresionante, a mi juicio, esfuerzo del actual consejo de administración, las cosas van para arriba. Se va pagando a todo el mundo, se cumple con las obligaciones...
-El informe de los administradores judiciales, que adelantó EL COMERCIO, exculpa, precisamente, a ese consejo de la insolvencia a la que se vio abocado el club.
-Si haces una gestión y no inviertes bien, la jodiste. Se hizo muy mal y así fueron los resultados. Es como aquel que compra un terreno para edificar y luego, si no tienes un 'caso Malaya' por ahí, no puede levantar su casa.
-Entonces...
-Se ha invertido mal, pero nadie se ha llevado nada. Desde un punto de vista legal, el Sporting estuvo perfectamente dirigido. Se compraron jugadores que no se debieron comprar, se vendieron otros... Eso es historia. Las consecuencias de todo ello ya se han pagado.
-Pero todos esos desmanes económicos deben tener, al menos, un responsable. Y apuntan a usted.
-Qué le voy a hacer. No queda otra que aguantarme. Ya lo he hecho bastante, tanto física como económicamente, pero no reniego en absoluto del esfuerzo que he hecho. Otros, con menos, lo están vendiendo por todos lados.
-¿Qué papel ha jugado Manuel Vega-Arango?
-Ha hecho un esfuerzo impresionante, un desgaste físico y social que hay que estar ahí para darse cuenta. No tengo manera de agradecérselo. Está ahí porque yo le nombré y porque él aceptó sin ningún tipo de interés ni condición. No hay palabras para reconocer el trabajo de Manolo y de Antonio Veiga.
-¿Sigue teniendo su respaldo?
-Lo doy por hecho. Otra cosa es la gente que piensa de otra manera. Vega-Arango es una gran trabajador, excelente persona y gran conocedor del mundo del fútbol.
-Los administradores no entran a valorar la etapa de Juan Pérez Arango al frente de la entidad. ¿Lo hace usted?
-Yo tampoco la valoro. Es historia. Ahora se ha abierto otra etapa. Quizás ha tardado demasiado en llegar, tenía que haberlo hecho antes. Eso era lo que yo siempre pretendía e indicaba, pero no me hacían caso. Era uno más.
-Nadie se creerá que el máximo accionista era uno más...
-Bueno, no quise imponer mis criterios. Después llegó el proceso concursal. Y para bien.
-¿Se convertirá en un parche más?
-Éste es el camino. Otra cosa es que se vuelvan a hacer barbaridades. Yo espero que no. Tenemos un consejo, unos accionistas y una Ley Concursal por el medio que hay que cumplir. Y eso exige pagar a mucha gente. Al menos, a algunos de los que tienen derecho.
-¿No habrá más despilfarros o, como usted dice, malas inversiones?
-Ahora se administra bien, se mira por la cantera y se sabe lo que vale un duro. Antes todo eran ilusiones, promesas y creencias. Ahora se vive la realidad, como hace el 90% de los españoles.
-Se le va a exigir que capitalice buena parte de su deuda.
-Lo tengo asumido. Si hay que hacerlo, se hará. Estoy completamente decidido. No es ningún esfuerzo. Lo entiendo como un paso más en la normalización del club, en la reducción de la deuda y en el resurgir deportivo.
-Los administradores designados por el juez no ven al club viable en Segunda División.
-Se está demostrando que sí es posible. Al menos de momento. Los pasos se dan día a día. No es un año, sino cinco los que recoge el convenio de acreedores, ampliables, incluso, a diez. Y, hasta ahora, se está cumpliendo escrupulosamente. Según me han dicho los consejeros, las previsiones de gasto del próximo año están cubiertas con los ingresos. Eso quiere decir que quien tenga que cobrar algo lo hará y que todos los compromisos se van a cumplir.
-El proceso ha supuesto medidas traumáticas, como la reducción de la plantilla. Diez trabajadores se vieron afectados por las mismas.
-¿Conoce el caso de la empresa Delphi? ¿No supuso un gran esfuerzo de los trabajadores? Y mucho más grande porque todos los que salieron del Sporting se recolocaron y salieron bien parados. Nadie se fue con una mano delante y otras detrás. Todos cobraron sus indemnizaciones y se fueron al paro. La mayoría está encantado de que sucediera todo esto.
-¿No me lo dirá en serio?
-Al menos, alguno.