Éste será el sétimo verano en el que 'vigile' que todo vaya bien para propios y turistas, al frente del área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Gijón, que coordina Policía Local, Bomberos, Protección Civil y Salvamento. Ya tenía experiencia en ese ámbito, por su anterior destino en el Cuerpo Nacional de Policía. José Luis Ramón conoce bien el funcionamiento de un área importante, pero siempre polémica, y en la que, salvo cambios de última hora, seguirá trabajando bajo el mando de la concejala Begoña Huergo. Para muchos han comenzado las vacaciones pero, para el área de Ramón, arrancan los meses de más trabajo.
-¿Todo preparado en Seguridad Ciudadana para afrontar el verano?
-Para nosotros es la época más complicada. Normalmente empieza con San Juan, aunque este año hemos tenido varios adelantos. El primero fue el desembarco de la Armada y, después, el concierto de Maná, con 20.000 almas allí, lo que supone un gran esfuerzo de planificación y organización. Con eso iniciamos una temporada que durará hasta mediados de setiembre. Esa es nuestra época álgida para la seguridad, el tráfico y las emergencias en general.
-Para ustedes y para el resto de fuerzas de seguridad ¿ya se ha establecido la coordinación?
-Dada la buena coordinación y colaboración que existe con todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del municipio, ya hemos adoptado acuerdos. Los primeros fueron para el concierto de Maná. Además de las reuniones previas, el día del evento montamos en el propio lugar un órgano de coordinación.
-Que será necesario también para la Semana Negra, en la que suelen tener trabajo extra...
-Para nosotros es una semana muy larga. Para la Policía Local supone un importante control del tráfico, de las ventas ambulantes, del cumplimiento de las ordenanzas... Cada tarde-noche hay unos 40 agentes en la zona.
-Los comerciantes han pedido una mayor vigilancia de la venta ambulante. ¿Cómo se plasmará eso?
-Ya sabemos que hay muchísimos puestos en la Semana Negra y que hay que normalizar la situación. Pero respecto al comercio hay que hablar también de una época de aumento de clientes en los ejes comerciales. Hemos tenido una reunión con la Unión de Comerciantes en la que nos pidieron esa colaboración, que ya prestamos de manera habitual. En verano hay una especial atención a los ejes comerciales, porque también aumenta el número de hurtos, de venta ambulante, de músicos...
-Conciertos, Semana Negra, ejes comerciales... ¿y las playas?
-Suponen un esfuerzo por parte de la Policía Local, que tiene un dispositivo concreto y específico, especialmente en San Lorenzo. Hemos notado que ha descendido el número de infracciones, y que se genera una sensación de tranquilidad y seguridad en los bañistas.
-¿Desde cuándo ese descenso?
-Le echo la culpa a la Policía de playa. Una cosa es patrullar a lo largo del paseo, que se sigue haciendo, pero la presencia de una Policía específica ahuyenta de alguna manera a los amigos de lo ajeno. Desde el 1 de junio, el servicio es permanente mañana y tarde. En San Lorenzo hay dos patrullas y una en las otras playas. Pero, al margen de la vigilancia, habría que recordar a los bañistas que tengan cuidado con los objetos que dejan a la vista. A la playa, con la toalla y poco más es suficiente.
-Sin duda, una de las cuestiones más problemáticas será el tráfico. ¿Qué movimientos de vehículos están previstos?
-Todo lo que estábamos hablando, el aumento de personas, tiene una dificultad añadida: el ingente número de vehículos que vienen a Gijón, que en algunas ocasiones duplican el parque automovilístico, es decir, podemos tener hasta 200.000 vehículos. Todos queremos aparcar al lado del sitio al que vamos, y lo que pretende el área es que se utilice el transporte público y los aparcamientos de las afueras de la ciudad y los subterráneos. Pero estas cuestiones se producen año a año y no se pueden evitar. Además, es bueno que vengan a vernos. Somos la tercera ciudad con una mayor calidad de vida y en eso influye también la seguridad. El número de infracciones es realmente bajo.
-¿En qué índice estamos?
-En Europa, el índice es de 70 delitos por 1.000, un 50% en España y un 23,7% aquí. La seguridad es un valor que pondera a la hora de analizar los atractivos de una ciudad. La gente de fuera coincide en que aquí se respira un ambiente de tranquilidad y seguridad que quizás nosotros...
-¿No valoramos?
-Es lógico, el ciudadano es más exigente. Pide más seguridad, más aparcamientos, mejor regulación del tráfico... Pero estamos trabajando en todos esos aspectos.
-¿Qué es lo que más teme del verano?
-Por mi experiencia, sé que en Gijón no suceden hechos de gravedad, hay una seguridad objetiva y subjetiva. A esto se ha llegado por algo, porque la gente se divierte y disfruta de una manera muy pacífica y porque hay muy poca conflictividad. Pero donde hay mucha presencia de público, en cualquier momento puede pasar cualquier cosa. Ya ocurrió en una anterior edición de la Semana Negra, con el tiroteo de los feriantes, por ejemplo. O puede haber un accidente grave. Pero, en general, sólo se espera el atosigamiento de todos los años. Ves a esa cantidad de gente disfrutando de las playas y los conciertos y tú allí, temeroso de que con toda aquella masa ingente de público pueda pasar algo... Pero en cuestiones de seguridad nos podemos sentir orgullosos. La gente puede venir a nuestra ciudad a disfrutar.
-¿No teme las zonas de movida?
-El número de quejas en La Arena ya es mínimo. Se ha mejorado mucho gracias al tesón de estar allí permanentemente para que la cosa no se salga de madre.