Domingo, 8 de julio de 2007
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VERANO

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Generación cómic
La joven hornada de dibujantes españoles triunfa en Estados Unidos y Francia. Ayer se reunieron en la Semana Negra en torno al libro 'Nuevas Miradas 2'
Generación cómic
JÓVENES. Víctor Santos, Eduardo Ocaña y Quim Bou toman la cabeza de Kenny Ruiz como lienzo en la carpa de A quemarropa de la Semana Negra. / PIÑA
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El mayor de ellos aún no ha cumplido los cuarenta. Cuando sus primeros dibujos vieron la luz, el cómic español prácticamente no existía más allá de Ibáñez y la revista 'El jueves'. Herederos del manga japonés y devotos de las nuevas tecnologías Víctor Santos, Kenny Ruiz, Eduardo Ocaña, Quim Bou, Enrique V. Vegas y David López conforman la nueva hornada del cómic español. Sus trabajos han traspasado fronteras y son muy demandados en Francia o Estados Unidos. La Semana Negra los reunió ayer en torno a un libro, 'Nuevas Miradas 2. El cómic español de género hoy', en el que varios críticos analizan la obra de unos autores imprescindibles para entender el tebeo de nuestros días.

«Antes cuando buscábamos trabajo nos recomendaban camuflar nuestra profesión de dibujantes de cómics por algo como ilustrador», dice Kenny Ruiz, autor de 'El cazador de rayos' y premiado en el Salón de Barcelona como mejor obra y dibujo de este año. Afortunadamente para todos ellos esto ha cambiado y, ya sea porque los que dirigen editoriales consumieron tebeos de jóvenes y miran con otros ojos esta literatura o porque estos autores con sus trabajos han aportado calidad a un género que agonizaba, ya no necesitan ocultar su profesión.

«Ahora mucha gente llega a ti, antes teníamos que mostrarnos», señalaba Eduardo Ocaña, uno de los que triunfa en Francia con la serie 'Kookaburra Universe' y 'Messiah Complex' y que considera los blogs de internet y las páginas web como el dni del dibujante y uno de los medios más eficaces para darse a conocer en el extranjero. Gracias a esos trabajos la mayoría de ellos puede vivir desahogadamente. «En España vender 1.000 ejemplares de un cómic es un éxito y en EE UU puede considerarse un fracaso no llegar a los 25.000», dice Víctor Santos, autor muy prolífico cuya obra se mueve entre héroes y elfos y colaborador habitual de la editorial DC americana junto con Marvel la más prestigiosa del mundo.

Aunque pertenecen a una generación que convive con las nuevas tecnologías el proceso del dibujo sigue siendo artesanal. A mano y con acuarelas, en muchos casos. Los ordenadores los utilizan para dar los retoques finales y mostrar su obra al mundo. Por eso, «un volumen de pasta dura y a color nos lleva entre nueve meses y un año» señala el catalán Quim Bou, el único cuya obra sólo se vende en el mercado español. Razón por la cual es habitual entre ellos trabajar en equipo o tener colaboradores que se encargan de alguna parte del proceso del cómic.

La joven generación de dibujantes de cómics ya no sueña con trabajar para una franquicia estadounidense y dibujar a 'batmans' o 'supermanes', quiere dar vida a sus propias historias con personajes nuevos que plasmen sus inquietudes. «A mi no me importaría crear un personaje que triunfe socialmente y que me tenga esclavizado de por vida», señala Kenny Ruiz. Mientras llega ese protagonista disfrutan del auge de 'la estética del cómic' y aportan su lado artístico a una industria necesitada de sus ideas.

 
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