Villa celebró San Cristóbal por todo lo alto. Su párroco, Daniel Fernández, ofició ayer una singular misa en la que pidió perdón por los pecados cometidos por los conductores al volante y, posteriormente, bendijo a los más de 60 vehículos que se encontraban aparcados frente a la iglesia. La celebración religiosa comenzó con un saludo especial y un guiño al mal tiempo que acompañó la celebración. El sacerdote hizo referencia al «típico día asturiano, con su orbayu», y recordó que «esto no ye la Costa del Sol. Hoy es el día de los que andamos por ahí azotaos por la carretera», añadió el párroco, que hizo también su propia reflexión sobre la necesidad de ser prudentes en la carretera: «tenemos siempre la vida pendiente de un hilo». Luego, inició su homilía animando a los asistentes a pedir perdón «por los pecados cometidos en la conducción, por las imprudencias, y por los enfados injustificados cuando nos adelantan».
El cura dijo estar «desbordado por el éxito» de su convocatoria, al ver frente a su parroquia concentrados a algunos de los miembros de la Asociación Cultural Recreativa Amigos del Seat 600 de Corvera, que por primera vez acudieron a esta misa tan especial dedicada a los conductores.
Uno de los asistentes fue el vicepresidente de esta asociación corverana, Constante Suárez, que comentaba su reciente visita a Portugal hace quince días, y las futuras excursiones que realizarán a Ribadesella y a La Coruña. Suárez quiso recordar también que el 9 de septiembre, día del concejo, se celebrará el día del socio, donde seguramente se congregarán la mayor parte de los 195 miembros que forman la asociación. De estos, sólo 102 están en activo, y entre ellos hay socios de Tineo, Ribadesella, Piedras Blancas e incluso de Tordesillas. A la misa celebrada ayer tan solo acudieron diez de estos míticos coches, perfectamente engalanados, aunque también hubo socios que fueron a bendecir sus coches, y que no tienen porqué ser necesariamente poseedores de un Seat 600. José Manuel Fernández Areces, socio desde hace tan solo dos meses, no quiso perderse la cita con su Peugeot 307, y dijo haberse asociado al grupo «por andar de un lado a otro con el coche, siempre en compañía»
Antes de salir a bendecir los coches bajo la fina lluvia, el párroco recordó la vida de San Cristóbal, que es «el que lleva a Cristo, ya que lo transportó de un lado a otro del río cuando éste se lo pidió, y desde entonces está establecido como patrón de los conductores». Daniel Fernández no quiso perder la ocasión de recordar también a algunos de los fallecidos de la parroquia en accidente de tráfico para concienciar aún más si cabe a los asistentes a la ceremonia de la peligrosidad de la carretera sin prudencia. Una vez en la calle, cada conductor se colocó al lado de su vehículo para recibir la bendición. Después, a petición del propio párroco, se produjo una gran pitada que duró varios minutos y que puso fin a esta singular celebración.