La niebla y la lluvia aguaron, en parte, las fiestas de las diferentes parroquias de Gijón. De todas formas, el insistente orbayu no impidió que las celebraciones se desarrollasen con buen ambiente y notable presencia de público.
Las celebraciones empezaron pronto en Lavandera. A las diez de la mañana dio comienzo una ruta en la que cada vecino, y todo aquel que quiso, recorrió, durante varias horas, la parroquia a lomos de su caballo.
Más tarde, tras la misa solemne en honor a la Virgen del Carmen, oficiada por el párroco, José Luis Montero, los gaiteros amenizaron la tradicional sesión vermú. Todos hacían boca y abrían el apetito para el plato fuerte.
«Hay cordero hasta hartarse». Así de explícita se mostraba Olivia Meana, Livi, del comité de festejos de Lavandera, momentos antes de empezar a servir la corderada, prevista para 150 personas. Por si no fuera poco, el menú popular incluía ensalada de guarnición, arroz con leche casero, café y chupito.
Livi no podía disimular una cierta frustración debida al mal tiempo: «La gente viene igual, ya que tenían la corderada encargada, pero es una pena que el clima no acompañe, ya que a buen seguro habría más ambiente si no lloviese».
Tras la comilona, y para hacer mejor la digestión, los vecinos asistieron a una exhibición de doma ecuestre, a cargo de Paulino Pato. La noche deparó, como no podía ser de otra forma, romería, amenizada en esta ocasión por la orquesta 'Añoranza'.
Hoy llegan a su fin las fiestas del Carmen de Lavandera. El acto más destacado se producirá esta tarde, cuando se repartan, a las 21 horas, bollos preñaos y botellas de vino o sidra entre los vecinos y asistentes.
En Llantones, por su parte, tampoco dejaron de celebrar las fiestas del Carmen ni de realizar las actividades programadas pese a la lluvia y la niebla. La exhibición de bailes regionales, que estaba programada para la una y media de la tarde, fue el plato fuerte. Posteriormente se disputaron los campeonatos de cartas y parchís.
Santa Isabel
La festividad de Santa Isabel conmemora la llegada del agua a Veriña y sirve de excusa a sus habitantes para reunirse cada año y, como dice Florentino Sanz, vecino del barrio, «para que nos juntemos y nos conozcamos más».
En una carpa habilitada por la Asociación de Vecinos de Veriña, al lado de la capilla de San Martín, los que allí acudieron pudieron resguardarse del diluvio, mientras degustaban pinchos variados, vino y sidra. Posteriormente se repartieron entre los vecinos y amigos bollos preñaos y botellas de vino.
La capilla de San Martín, testigo de tantas romerías, está siendo actualmente objeto de reformas y una profunda rehabilitación «llevada a cabo casi exclusivamente con el esfuerzo y el dinero de los vecinos, ya que las instituciones no nos están ayudando mucho», según Amancio López, presidente de la Asociación de Vecinos de Veriña.
La lluvia deslució un tanto las celebraciones, ya que casi todo el mundo tuvo que resguardarse en la caseta de la asociación. De todas formas, para la gente que, como Isolina de la Cruz o 'Quinteiro', siempre ha vivido en la parroquia, es «maravilloso y estupendo poder reunirse todos los años, comer un bollín preñao y ver a los amigos». «Deberíamos organizarlo más a menudo, un día al año me sabe a poco», bromeaba Florentino.