Lunes, 9 de julio de 2007
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GIJÓN

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Del radiocasete al GPS
El hurto en vehículos se incrementó en un 20% durante el primer semestre de 2007 con respecto al año anterior. Es el único delito, junto a los malos tratos, que aumentó en Gijón
Del radiocasete al GPS
POLICÍA. Miguel Ángel Aguirre e Ismael Camilo Fernández, en la comisaría gijonesa. / P. UCHA
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Los hurtos y robos en vehículos han aumentado en la ciudad un 20% en el primer semestre de 2007 con respecto al año anterior. Son los únicos delitos -junto a las denuncias por malos tratos- que han sufrido un incremento en Gijón, uno de los municipios más seguros de España. Una explicación a este aumento hay que buscarla en el caso de los dos delincuentes que actuaron en numerosas ocasiones durante los primeros meses del año y que dejaron tras de sí una estela de sustracciones en coches.

Con su detención, el pasado mes de abril, el número de denuncias se redujo a la mitad, pasando de 40 en marzo a 20 durante el mes de junio. J. C. P. F., de 38 años y con 83 arrestos a sus espaldas, estaba especializado en la apertura de turismos con lazo, una nueva técnica con la que no se dejan huellas ni evidencias de que las puertas han sido violentadas. Sustraía todo lo que se encontraba en el interior de los coches. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía lo sorprendieron en El Coto con una mochila en la que portaba un peluche en forma de corazón y un pañuelo rojo, que previamente había sustraído de un vehículo. Se le acusa de robar en 18 turismos. Al otro imputado, J. T. L., de 37 años y originario de Sudáfrica, se le atribuyen otros 21 robos.

Los delincuentes especializados en este tipo de delitos presentan habitualmente un perfil determinado. «Suelen ser toxicómanos que buscan objetos para cambiar por una dosis de droga o para vender en el mercado negro; están habituados a operar de una forma determinada y suelen actuar durante la noche de forma rápida», explica Miguel Ángel Aguirre, jefe de la brigada de Policía Judicial de la Comisaría de Gijón.

Los enseres más preciados son los CDs, los navegadores electrónicos y los objetos personales, como gafas de sol, cazadoras o bolsos. En la mayoría de las ocasiones los ladrones fracturan un cristal o fuerzan la cerradura para acceder al interior. En otros casos, simplemente «se aprovechan de un descuido del conductor, que deja el vehículo con las llaves puestas para hacer cualquier recado; cuando regresa se encuentra con que le falta algo del interior o que incluso que su coche no está», apunta el inspector jefe Ismael Camilo Fernández, jefe de Sección de Delincuencia Urbana.

Aunque los encargados de realizar las investigaciones aseguran que «un ladrón puede actuar en cualquier punto de la ciudad y a cualquier hora», lo cierto es que La Calzada, Contrueces y Pumarín son escenario de la mayoría de los robos en automóviles. «Aprovechan que son zonas lejanas al centro y por las que no transita mucha gente por la noche, cometen sus fechorías durante las horas de menos tránsito», apunta Ismael Camilo Fernández. Sin embargo, «esto es una ciudad en la que viven muchas personas, por lo que es raro que no haya alguien viendo algo», explica.

Son los propios particulares los que acuden a la Comisaría a presentar la denuncia o requieren la presencial policial. En otros casos, las fuerzas del orden son alertadas por los taxistas y por los serenos. Estos últimos tienen mucho que ver en el esclarecimiento de los delitos. «Son nuestros ojos en la ciudad, porque aunque nosotros hagamos labores de vigilancia y control, ellos se mueven por todo Gijón y suelen enterarse de los delitos que se producen», afirma la Policía.

Las investigaciones para dar con la identidad del autor de las infracciones «son arduas y muy dificultosas», aunque se trate de delitos menores. «Es necesario seguir cualquier pista y recabar cualquier información sobre testigos, así como recoger las huellas del coche», relata Miguel Ángel Aguirre. La comisión de estos delitos no suele estar penada con cárcel. «Es el principal problema, que mientras están en la calle siguen actuando», apunta.

Mercado negro

Los delincuentes dan salida a los objetos hurtados en el mercado negro y lo intentan en las tiendas de compra-venta de segunda mano. Estos establecimientos presentan cada semana un listado con los artículos que adquieren a particulares. «Se trata de evitar que se vendan objetos robados», explican las fuentes policiales. El inventario de estos establecimientos se contrasta con los objetos sustraídos de vehículos. El jefe de la Brigada de Policía Judicial recuerda que «comprar objetos robados está penado y, de hecho, es el motivo en el que se sustenta la continuidad de robos en vehículos; si no se comprasen, los objetos no los robarían», apostilla.

En estos seis meses, aumentó el número de hurtos en coches, pero también la resolución de casos. Se calcula que se han esclarecido un 50% más de delitos de esta índole que el pasado año.

 
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