La pesca profesional convive habitualmente sin conflictos con la deportiva y, de hecho, en algunas ocasiones defienden sus reivindicaciones de forma conjunta. Pero eso no impide que, ocasionalmente, se produzcan colisiones de intereses.
La última reunión de la Federación Provincial de Cofradías de Asturias, que tuvo lugar el pasado día 30, estuvo casi monográficamente dedicada a una preocupación derivada de la proliferación de embarcaciones deportivas de pesca en caladeros tradicionales de los profesionales de bajura.
Ni que decir tiene que la flota pesquera de mayor porte no encuentra competencia alguna en los pescadores deportivos, pero las pequeñas embarcaciones, que son mayoría en Asturias y que utilizan artes tradicionales, pueden verse perjudicadas.
Así lo cree, al menos, el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores, Dimas García, que transmitirá al Gobierno regional la petición del citado organismo de que los pescadores deportivos no puedan efectuar capturas de merluza ni besugo.
El problema, dijo García, es nuevo, ya que hasta ahora no se había percibido proliferación de embarcaciones de recreo en los caladeros tradicionales de pesca. Tal vez el aumento de la náutica deportiva haya repercutido en la situación que critican los profesionales, pero el caso es que, a su juicio, el descanso obligatorio de los fines de semana, teóricamente estipulado para que los caladeros descansen, empieza a ser poco menos que inútil.
En principio, la petición de veda para los pescadores deportivos se refiere a la merluza y al besugo. En el primer caso, porque se intenta reservar la afamada merluza del pincho para la explotación comercial. En el segundo, porque la escasez es notable y, consiguientemente, el valor comercial alto.
Bonito
Respecto a otra pesquería que habitualmente se practica desde las embarcaciones de recreo, como es la del bonito, en temporada estival, Dimas García considera que, de momento, no provoca problemas, al menos por lo que se refiere a cantidad. Otra cosa es, dijo, que algunos deportivos con poca experiencia, que no son mayoría, se aproximan demasiado a la flota profesional y dificultan irresponsablemente su actividad, ya que está claro que unos se juegan el pan y los otros no.