Treinta años de 'canguesismo'. Ese el principal mérito acumulado por una de las peñas más emblemáticas de todas cuantas participan en la Descarga: La Andolina. Por ello, los organizadores de esta tradicional y popular fiesta, la Sociedad de Artesanos, han querido premiar la labor realizada durante más de tres décadas por la citada agrupación concediéndoles la medalla de oro la centenaria entidad.
El acto de entrega tuvo lugar en el auditorio municipal, totalmente abarrotado de público. En las primeras filas se encontraban el primer presidente de la peña La Andolina, Manolo Paz, junto a César Cuervo y Fernando Graña, también fundadores de la agrupación.
Más atrás, ocupaban el fondo del auditorio decenas de miembros de La Andolina, junto a su actual presidente, Luis Martínez.
El secretario de Artesanos, Antonio Ochoa, fue el encargado de recordar los méritos de la peña La Andolina para recibir este galardón. «Durante más de treinta años ha venido siendo punto de encuentro para muchos cangueses que, en aquellos lugares a donde la diáspora laboral los había llevado, llevaban Cangas en el corazón», dijo. También destacó «la calidez y la calidad humana» que a lo largo de más de tres décadas «hemos podido apreciar en ellos».
Tras esta glosa, el presidente de la sociedad de Artesanos, Arturo Marcos, entregó a Luis Martínez y Manolo Paz la medalla de oro de la entidad. El actual presidente de La Andolina, Luis Martínez, recordó que la peña fue fundada en 1975 «por personas de Cangas que viven fuera, pero que cada año acuden a las fiestas del Carmen». Celebrada la reunión fundacional, se decidió poner a la peña su nombre actual por representar «la emigrante golondrina, que pasaba el verano en Cangas e invernaba en otras tierras».
Como finalidad de esta peña se estableció, exclusivamente, la colaboración «a la brillantez de las fiestas», atendiendo a las directrices que marcara la Sociedad de Artesanos.
Esta colaboración se tradujo, en un principio, en montar durante la Descarga unas máquinas de voladores separadas. De esta época, Martínez, recordó cuando se produjo una fuerte explosión en estos dispositivos y un gran hongo («a semejanza de una gran bomba») invadió todo el valle cangués originando una onda expansiva que rompió los cristales de gran parte de los edificios de la villa. «Ese hongo es hoy una de las imágenes emblemáticas de la peña Andolina», recordó su presidente.