Lunes, 9 de julio de 2007
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Defensa sin tregua
Gerardo Turiel, abogado de Suárez Trashorras, hizo un duro alegato en el que denunció las «corruptelas del proceso» y habló de pruebas falsas en contra de su cliente
Defensa sin tregua
DECLARACIÓN. Trashorras fue interrogado por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional. / E. C.
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Si hay un personaje conocido dentro del 11-M ese es José Emilio Suárez Trashorras. La Fiscalía le considera, de hecho, una pieza indispensable para que los atentados se cometieran porque sostiene que el avilesino facilitó a los terroristas los explosivos. Para él pide cerca de 40.000 años de prisión, una petición de condena sólo comparable a la que el Ministerio Público solicita para los autores materiales de la matanza. Frente a esta postura, su abogado Gerardo Turiel hizo un alegato en el que rechazó todas las pruebas en su contra. Estas son las claves de su defensa.

INDEFENSIÓN

Un «proceso extraordinario»

Once recursos perdidos

Turiel empezó su discurso denunciando el largo secreto sumarial, a pesar de que no lo invocó como causa de nulidad. Sí aseguró que había planteado un total de once recursos y todos le fueron rechazados. El letrado afirmó que «en 50 años de ejercicio de la profesión nunca se había sentido tan vapuleado».

DINAMITA

¿De qué marca era?

«A Trashorras no le da igual señoría»

Pero sus críticas al sistema no se quedarían en una mera declaración de intenciones. El letrado siguió disparando contra todo lo que afectó en mayor o menor medida a su cliente. La afirmación con la que el fiscal jefe de la Audiencia, Javier Zaragoza, concluyó su informe y en la que decía que «da igual» qué clase de dinamita estalló en los trenes fue una de sus diatribas. «A mi cliente le acusan de suministrar la dinamita y yo no he podido averiguar cuál fue esa dinamita y me encuentro con ni la Fiscalía ni este tribunal pueden decir de qué marca era esa dinamita?» «La Fiscalía -añadió- dijo aquí que 'me da igual', pero a Suárez Trashorras no, señoría. Y mientras no se diga cuál es no se le puede acusar de 192 asesinatos».

ACUSACIONES

Como en Guantánamo

«Menos mal que no reza ni habla árabe»

Turiel puso de relieve entonces el trato que recibieron los procesados. Recordó, por ejemplo, que en la sala «se pronunciaron tres o cuatro frases con carga de desprecio y humillación hacia esas 'fieras' están en la jaula. Menos mal que Trashorras no reza ni sabe árabe... Esto no es Guantánamo pero por ese camino vamos», ironizó.

PRUEBAS PERICIALES

Atestados sin validez

«Sólo hubo dos: la de explosivos y la médica»

En su alegato de defensa las críticas a la instrucción realizada por el juez Juan del Olmo también fueron continuas. En un momento dado llegó a comentar que «los atestados e informes policiales fueron transformados en pruebas periciales». Lo que provoca que su validez sea más que discutible. «No me cuele de rondón la opinión de un policía y la llame usted pericial. En este juicio sólo hemos asistido a dos periciales: la de explosivos y la médica». Ambas afectan directamente a su cliente.

LA CINTA DE CANCIENES

Falsificación de pruebas

«Montada contra Trashorras»

En su intento por desmontar las pruebas contra Trashorras, Turiel calificó de «fabulación» la cinta grabada por el guardia civil Jesús Campillo y el testigo Francisco Javier Lavandera en la que éste último denunciaba a Trashorras y a Antonio Toro por vender explosivos. Para el letrado es una prueba «montada contra Trashorras» porque en ella se produce un significativo baile de fechas que se encargó de poner de relieve. Explicó que en el marco de la 'operación Pipol' el inspector de Avilés, Manuel García le ofreció a Trashorras colaborar a cambio de que Toro saliera de prisión en Navidad. Ese trato se zanjó en noviembre y de él ya hablan en la cinta Lavandera y Campillo, aunque dicen que la cinta se grabó en julio, es decir tres meses antes. Por eso, zanjó: «No sabemos cuándo se grabó, aparece de una forma extraña en octubre de 2004, y en ella de habla ya de bombas con móviles. Creemos seriamente por todo ello que se manipuló y se hizo artificialmente en 2004. Este letrado jamás vio un juicio en el que se manipularan de tal manera las pruebas».

'MANOLÓN'

El controlador controlado

Cientos de llamadas con el ex minero

El abogado puso en entredicho la figura de los confidentes, pero al mismo tiempo se valió de la condición de colaborador policial de Trashorras para seguir aportando argumentos a su favor. «Hay cientos de llamadas de Trashorras a 'Manolón'. En este juicio en el que llamar por teléfono es un delito Jamal Ahmidan 'El Chino',a quien mi cliente conocía como 'Mowgly', tiene muchas llamadas con Trashorras, pero qué casualidad que en más de un 60% de esos contactos hay otra llamada de Trashorras a 'Manolón'».

LA CULTURA DE LA DINAMITA

Un útil de trabajo

«Para pescar y desmochar troncos»

Gerardo Turiel dedicó buena parte de su tiempo a explicar la cultura de la dinamita en Asturias. Mostrar el explosivo como algo familiar le sirve en su defensa para restar importancia al hecho de que un minero pueda estar en posesión de un par de cartuchos. Y así fue como aseguró que «no es lo mismo hablarle de dinamita a un minero o a un asturiano que a un albaceteño», aseguró. Pero añadió otro dato que llamó la atención de la sala y sin duda reafirmaba lo que acababa de exponer. «En la web de la consejería de Medio Ambiente se incluyen pautas sobre el empleo de dinamita para pescar en las mestas del Narcea y desmochar troncos de árbol. Es algo habitual».

EL GITANILLO

«Una corruptela más»

«Dijo lo que le dijeron que tenía que decir»

La declaración realizada por G. M. V., alias 'El Gitanillo', quien ya cumple condena por su implicación en el 11-M, sirvió a la Fiscalía para sostener su escrito de acusación, sin embargo Turiel tachó este hecho de «corruptela procesal». Y lo dice porque es un implicado y la propia fiscal del caso le asiste como tutor fiscal le asiste como tutor del menor. Denunció además que de sus cinco declaraciones se pueden extraer cinco versiones distintas y que además fue orientado por un guardia civil «compañero, ¿qué casualidad!, del alférez Víctor que a su vez es controlador de Rafá Zouhier.

«Fue aleccionado por los policías y ahora le imputan a mi cliente nada menos que siete delitos».

EXIMENTE

Trastorno mental

«Es un enfermo mental grave»

José Emilio Suárez Trashorras tiene una minusvalía del 65%, agravada por su estancia en la cárcel. El dato es relevante porque, tal y como el abogado se empeñó en recordar, «es una circunstancia de mayor o menor importancia, pero siempre es eximente o atenuante». Par aponer énfasis en esa cuestión recordó tres opiniones: «El psiquiatra que le trató ocho años dice que tiene la capacidad volitiva nula. El catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, Julio Bobes, el perito de mas fama forense en Asturias, dice que es psicótico y padece un trastorno de personalidad. Y el doctor Vicente, de la prisión de Alcalá Meco, señala el día de su ingreso que «ingresa un psicótico».

UNA SEGUNDA EXIMENTE

Como colaborador policial

«Aceptamos colaboración»

La conclusión del informe fue sorprendente. El abogado acababa de desglosar palmo a palmo su alegato y al final admitió que Trashorras «pudo colaborar en el suministro de explosivos», pero matizó que siempre lo hizo bajo su condición de «colaborador policial» por lo que añadió una segunda eximente. Pidió para él la absolución o en todo caso dos años de cárcel.

lalvarez@elcomerciodigital.com

 
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