UNO iba a dedicarse hoy a glosar el 'nuevo'programa de vídeos y zapeo de La Sexta, 'La ventana indiscreta', presentado por Pilar Rubio. Pero este programa es exactamente igual que todos los de su género, mientras que por el camino ha pasado algo que sí es noticia en el mundillo televisivo: las declaraciones de la periodista Chelo García Cortés a un periódico de internet (elsemanaldigital.com) donde denuncia las miserias del telecorazón, se queja de lo mal que anda la profesión por los abusos de la tele y suelta caña a diestro y siniestro. ¿Argumentos? Uno: la tele ha cambiado por completo la antes llamada 'crónica social'; ahora hay que diferenciar entre la prensa del corazón, más o menos tradicional, y los programas de la «telerrosa», que ya son dos mundos distintos. Dos: la televisión «ha encanallado» el mundo del «corazón», lo ha hecho peor y más zafio. Tres: «Nos hemos convertido en unos auténticos cotillas que se escudan en el derecho a la información», porque ventilar a los amantes o las queridas de fulanito o menganita no tiene nada que ver con el «derecho a informar», sino que eso es simple cotilleo. Cuatro: el fenómeno ha dado lugar a un verdadero intrusismo profesional, «en los platós se sienta con mucha facilidad gente a la que ni le corresponde ni se lo merece, incluso hay gente que se ha crecido tanto que se considera periodista».
Chelo García Cortés critica acerbamente a los opinadores de 'A tu lado', reprueba con matices el estilo de 'Aquí hay tomate' y fulmina a los que se dedican a ganar 'share' a costa de echar porquería sobre los muertos.Todo muy justo. Ahora bien, cuando se trata de hablar de las causas del problema, la periodista se limita a un juicio de carácter 'técnico': en el lenguaje de la tele es preciso «hacer un show continuo con los personajes que utilizamos». Moraleja: todo está muy mal, pero tendrá que ser así. Me parece que lo más interesante es esta especie de fatalismo profesional acerca de la tele, porque explica el que tantos buenos periodistas estén cayendo en simple degradación. Pues bien: no es verdad, no «tendrá que ser así». La tele puede ser perfectamente otra cosa, incluso la del 'corazón'. Es posible corregir los abusos que estamos sufriendo. ¿Cómo? Para empezar, no prestándose a ellos. Pero es ya es otro idioma, ¿verdad?