Tras un fin de semana agitado, Lavandera descansa. La noche de ayer fue la última para celebrar las fiestas del Carmen en la parroquia, protagonizadas durante el fin de semana por un orbayu que quiso aguar los festejos. Pero los vecinos de Lavandera no se dejaron amedrentar y estuvieron presentes los cuatro días que duró la fiesta. «Agradezco la asistencia a todos los que se acercaron aquí el domingo. Era de valientes», comentaba Oliva Meana, presidenta de la asociación de festejos. Para Livi, el balance de las fiestas es «muy bueno, si no hubiera sido por el tiempo. Nos fastidió un poco que no hubiera más gente».
Una misa sacramental y la posterior sesión vermú dieron comienzo a la última sesión festiva. A las nueve de la noche, la asociación comenzó a repartir el bollu y la botella de vino o sidra a los socios. Este año se repartieron 400 bollos, que sirvieron de cena para muchos en el mismo prau de la fiesta. Alrededor de las once, la orquesta Saudade 73 y la actuación de Pamela y Compañía: Cosas de dos, comenzaron a hacer sonar sus acordes. Ya de madrugada se dio a conocer el nombre del Fiesteru Mayor. «Tenemos cuatro o cinco candidatos para el premio. El ganador será el que haya venido al prau todos los días y por supuesto que haya participado y animado la fiesta», avanzó Oliva Meana unas horas antes. «Hay candidatos de todas las edades. Unas veces son personas mayores, otras jóvenes. Valoramos sobre todo la participación», apuntó Meana. Al galardonado se le puso una banda de Fiesteru Mayor y se le entregó un pequeño detalle.
Lavandera puso así fin a cuatro días de festejos en los que el plato fuerte fue la gastronomía, presente en todas las jornadas.
Llantones por su parte, sigue de fiesta. Ayer, los protagonistas fueron los más pequeños de la casa, que pudieron disfrutar durante la tarde de juegos infantiles organizados por los vecinos. A las ocho de la tarde se celebró una misa por los difuntos de la parroquia y a partir de las nueve, la asociación comenzó a repartir el bollu y la botella de vino a todos los socios y a los mayores de 60 años, como viene siendo habitual en los últimos años. Ya por la noche, la orquesta Pasito Show amenizó la verbena, interrumpida durante unos minutos por los fuegos artificiales que pusieron color a la noche.
Manuel Benjamín, presidente de la comisión de festejos, lamentó que «el tiempo no fuera mejor porque restó participación. De todas formas el sábado esto se llenó. Mucha gente dice que no pasaba por lo menos desde hace 20 años, así que estamos muy contentos», resumió.
Para los que todavía tengan ganas de juerga, Llantones sigue sin descanso. Esta noche, a partir de las nueve, se reunirán en el prau de la fiesta vecinos y amigos para disfrutar de una cena campestre en la que todos aportan la comida. La comisión de festejos tiene prevista una barra donde se servirán bebidas.