«Trataremos de que los ajustes pendientes en la cooperativa se hagan con el máximo consenso posible». Con estas palabras, el nuevo presidente de la Central Lechera, Bertino Velasco, despejó ayer algunas de las interrogantes que, tras las elecciones del viernes, planean sobre el futuro de Clas.
La estabilidad de la cooperativa resulta clave para propiciar el desarrollo de Corporación Agroalimentaria Peñasanta (CAPSA), de la que Clas es su socio mayoritario con un 56,3% del capital social. De ahí que Velasco tratara ayer de sentar las bases del entendimiento con todos los socios. «Seré el presidente de todos», sentenció durante su primera intervención pública como presidente de Clas. Su intención es crear una «mesa paritaria» que integre a las socios de las diferentes facciones -oficial, críticos y de la denominada tercera vía-. «Hay personas electas que no se puede quitar pero si queremos hablar con todos y plantear los proyectos de futuro de manera conjunta para poder llegar a un entendimiento», explicó.
Pese a que la nueva junta rectora de Clas estará integrada exclusivamente por representantes del sector oficial y de la denominada tercera vía -aún quedan por cubrir los cargos de vicepresidente y secretario-, el nuevo presidente es consciente y más tras el «ajustado» resultado del viernes, de que si el nuevo equipo no apuesta por el consenso la sociedad puede tornarse ingobernable. «Vencimos en el último momento y de penalti», reconoció. Un empate técnico a 58 votos entre Velasc y el representante del sector crítico, Ramón Fernández, obligó el pasado viernes a recurrir a los estatutos que regulan la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) para lograr el desempate.
Entre los desafíos que el nuevo equipo de dirección deberá abordar de manera inminente destaca la legalización de la situación jurídica de los socios inactivos (7.800 ganaderos, frente a los 1.300 activos) y el mantenimiento de la competitividad de CAPSA en un sector donde la competencia es creciente y tiende a la concentración de marcas. Sin embargo, será la negociación del contrato de suministro de leche con CAPSA, vencido desde el 1 de abril y cuya renovación Velasco calificó ayer de urgente, la primera de las acciones que emprenderá la nueva directiva. «Apostamos por propiciar el desarrollo de CAPSA que, hoy por hoy, es la que tira de todo», reconoció.
La SAT, innegociable
El proyecto para reformar la estructura societaria de la compañía está encima de la mesa después de que un informe, encargado por la propia empresa, sacará a la luz los problemas que presenta la estructura jurídica CAPSA para que ésta pueda crecer en el mercado. Ese será uno de los puntos que se debatirán en la futura «mesa paritaria» a la que ayer volvió a hacer referencia Velasco.
Lo que no será negociable, garantizó, será la continuidad de la SAT como forma societaria. Una hipotética transformación de la actual cooperativa en una sociedad anónima, anularía la participación de los ganaderos en la compañía láctea. A lo largo de más de 37 años, el espíritu cooperativo de los socios de la central ha situado a compañía a la cabeza de la innovación del sector lácteo en España, optimizando la productividad de sus socios ganaderos, y favoreciendo así el nivel de vida de miles de familias. Clas se convirtió en SAT en mayo de 1982. Hoy, su mantenimiento es uno de los principales desafíos.