El vino es, sin duda, uno de los aliados indiscutibles de las mejores veladas. Además, es también objeto de un arte que es cultivado por muchos especialistas de los sentidos en esta materia, como Antonio Pérez Anes, uno de los sumilleres gijoneses más reconocidos.
-¿Cúales son las principales dificultades que encuentra un profesional en la cata de vinos?
-En mi opinión, la principal dificultad radica en el desarrollo de una memoria con los vinos. Ser capaz de quedarse con las cualidades visuales, olfativas y gustativas del vino de forma que se consolide un registro de memoria que guarde los principales parámetros con los que evaluar un vino.
-¿Cómo se consigue ese registro de memoria?
-Sin duda, a través de la experiencia que va desarrollando todas estas cualidades.
-En la identificación de un vino, ¿cuál es el procedimiento?
-Los pasos que se llevan a cabo son bastantes y complejos. No obstante, los principales factores que se tienen en cuenta son el cuerpo, el color, la limpidez o el sabor.
-En cuanto al sabor, ¿qué es lo primero que nota un profesional cuando prueba un vino?
-En la fase olfativa lo primero que se notan son los aromas frutales, aunque depende mucho del vino. También se puede percibir el sabor a la madera y otros matices como, por ejemplo, la vainilla.
-¿Dónde se pueden localizar los mejores vinos?
-Hoy en día está todo muy globalizado. De hecho, hay países emergentes como Chile o Australia, que están sacando vinos fabulosos.
-¿Se está perdiendo entonces el mito del vino francés o del Rioja español?
-No, para nada. Lo que se está es ampliando el mercado, hay más dónde elegir así como una mayor evolución en las demandas de los consumidores.
-¿Cómo es la cultura enóloga asturiana?
-Muy alta, quizá por ser pocos productores, mejor dicho, casi nada salvo el vino de Cangas. Por este hecho somos muy consumidores y, además, de vinos de calidad.
-¿Qué vino recomienda para el verano?
-Estoy notando que la gente está pidiendo cada vez más vinos blancos y espumosos para acompañar cualquier comida.