Miércoles, 11 de julio de 2007
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GIJÓN

AL AIRE
Mitómano
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EL inicio de la primera entrevista que le hice a ese personaje que oculta su personalidad bajo el apodo de Casacites permanece indeleble en el baúl de mis recuerdos (¿Úuuu, cualquier tiempo pasado nos parece mejor...!). Y ello es así por este par de razones profesionales: una, porque con el paso de los años el entrevistado llegaría a convertirse en uno de los más destacados colaboradores del ágora de una columna en la que las palabras son aire y van 'Al Aire'; la otra, porque en su respuesta a mi primera pregunta utilizó una frase inicial que marca un antes y un después en la historia de las entrevistas.

Como estoy en plan añoranza, voy y les reproduzco seguidamente el fragmento inicial de la entrevista de marras:

«-¿Le parece a usted bonito vivir del ingenio ajeno?

-'Me alegro de que me haga esa pregunta', puesto que ello me permite aclarar que estimo bastante más honrado mi quehacer que el desarrollado por muchos políticos, banqueros, ejecutivos agresivos, militares, etcétera. Entre otras razones, porque con el mismo no daño a nadie, sino más bien lo contrario, dado que esparzo por doquier la creatividad y el ingenio de escritores, filósofos y artistas varios.

»Por otra parte, imberbe plumífero, te diré que citar a un solo autor en una única ocasión, sí podría considerarse un plagio; pero hacer lo propio con cientos de ellos, constituye un auténtico trabajo de investigación.

-Visto así.

-Es la forma más inteligente de verlo. Sobre todo si se tiene en cuenta que no son pocas las ocasiones en las que uso ideas de otros a quienes jamás he leído, pero que tuvieron el notable acierto de pensar exactamente lo mismo que yo.

-¿Hay qué ver las cosas que tiene el azar!

-Nada tiene que ver el hado en tamañas coincidencias, sobre todo si se tiene mi concepto del término destino como la excusa de la autoridad de los tiranos, cual aquel dictadorzuelo de infausta memoria que se proclamó caudillo de España por la gracia de Dios. Claro que también considero el destino como la excusa del fracaso de los tontos.

»De manera que en mi caso las coincidencias se deben a un mero compartimento de genialidad, y los genios somos cual rayos cuyos truenos se prolongan durante siglos».

En fin, que si el genio es también cuestión de paciencia, yo no tendré más remedio que creer en las reencarnaciones para lograrlo.

 
Vocento

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