El líder ha caído, pero sus hombres lucharon con una ferocidad que ha sorprendido desde el primer día a las fuerzas de seguridad paquistaníes. Abdul Rashid Ghazi no intentó huir de la Mezquita Roja disfrazado con un burka como su hermano mayor, Abdul Aziz. Se quedó hasta el final y encontró la muerte en el día de la 'Operación silencio' llevada a cabo por el Ejército.
Este cabecilla del grupo extremista que ha mantenido en jaque al Gobierno de Musharraf fue político y funcionario de Naciones Unidas antes que hombre religioso. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Quaid e Azam de Islamabad, trabajó para el Ministerio de Educación y luego para la UNDP, la agencia de Naciones Unidas encargada del desarrollo del país.
Pero su vida dio un giro de noventa grados en 1998 cuando su padre fue asesinado en el patio de la mezquita que él mismo había fundado, la Lal Masjid o Mezquita Roja. A partir de entonces, el menor de los hermanos Ghazi cambió el traje occidental por el tradicional de kurta y camisa, se dejó una larga barba y dedicó sus conocimientos en política internacional a luchar contra la alianza entre el general Musharraf y EE UU.
Algunos medios aseguran que, pese a su mensaje de 'yihad o muerte', Abdul Rashid estuvo negociando hasta la misma víspera de su muerte un alto el fuego a cambio de que le dejaran volver a su Rajanpour natal, al sur del estado de Punjab. Finalmente no hubo acuerdo y su yihad (guerra santa) acabó en muerte, como había gritado a los cuatro vientos cada jornada del encierro.