El rechazo de los ciudadanos de Estados Unidos a la guerra en Irak ha alcanzado un nuevo récord y la popularidad del presidente estadounidense, George W. Bush, un nuevo mínimo, según una encuesta publicada ayer
El sondeo, efectuado conjuntamente por el periódico 'USA Today' y la firma Gallup, muestra que el 62% de los estadounidenses creen que el país cometió un error al enviar tropas a Irak y que sólo el 29% respaldan la gestión de Bush.
Además, el 51% de los consultados considera que el reciente incremento de soldados en la zona no ha cambiado en nada la situación en el país árabe.
La encuesta, realizada entre el viernes y el domingo, revela que al menos siete de cada diez estadounidenses está a favor de que se retiren casi todos los soldados de Irak en abril del próximo año.
Aun así, el 55% de los ciudadanos cree que el Congreso debería de esperar a que el comandante de las tropas estadounidenses en Irak, el general David Petraeus, entregue en septiembre un informe sobre la situación en el país antes de diseñar una nueva línea de actuación en la zona.
Los esfuerzos de Bush
El rotativo estadounidense indica que los resultados de la consulta complican los esfuerzos de Bush para mantener la cohesión en las filas del Partido Republicano, en momentos en los que varios legisladores conservadores han expresado su deseo de un cambio de rumbo en Irak .
La encuesta muestra, en ese sentido, que Bush tiene menos apoyo entre sus correligionarios.
Así, le apoyan el 68% de los republicanos, porcentaje muy por debajo de la media del 92% que lo respaldaban durante su primer mandato.
Por otra parte, casi cuatro de cada diez encuestados afirmaron que el fracaso de la reforma migratoria les ha hecho perder la confianza que mantenían en Bush.
La insatisfacción abarca asimismo, otros campos.En ese sentido, dos terceras partes de los consultados dijeron que Bush no debería de haber intervenido en el caso del ex asesor de la Casa Blanca, Lewis 'Scooter' Libby, a quien el presidente eximió de los dos años y medio de prisión a los que había sido sentenciado por mentiras y obstrucción a la Justicia en la investigación sobre la ex espía de la CIA Valerie Plame.
Además, seis de cada diez consultados dicen que la economía está peor ahora que hace cinco años y el mismo número predice que las condiciones económicas están empeorando. El sondeo, elaborado entre 1.014 adultos, tiene un margen de error del 3%.
Defensa estratégica
Bush, defendiá anoche su estrategia en Irak y aseguraba que su meta es el regreso de las tropas, en un discurso previo a la publicación esta semana de un informe sobre los progresos en el país árabe.
Según explicó el portavoz de la Casa Blanca, Scott Stanzel, en un discurso en Cleveland capital del estado de Ohio, Bush hablará sobre Irak y la guerra contra el terrorismo, y «por qué es importante llevar la guerra al terreno de los terroristas».
«Todos queremos que llegue un día en el que no tengamos a 159.000 soldados estadounidenses en la línea de frente. Queremos que llegue un momento en el que los iraquíes puedan hacerse cargo mejor de su propia seguridad y hayan logrado progresos en los frentes políticos y económicos, algo de lo que el presidente también hablará hoy», precisó Stanzel, poco antes del discurso del jefe del Estado.
El anuncio se produce cuando la Casa Blanca está a punto de entregar al Congreso, a finales de esta semana, un informe provisional -que está obligado legalmente a presentar- sobre la marcha de la guerra y los progresos obtenidos hasta ahora.
Según la prensa estadounidense, ese informe reconocerá que el Gobierno iraquí no ha cumplido hasta ahora ninguno de los objetivos marcados en el terreno económico, político o militar.
Ello se suma a una creciente revuelta en el mismo seno del Partido Republicano sobre la estrategia actual de la Casa Blanca en Irak. En las últimas dos semanas, cuatro destacados senadores republicanos -Richard Lugar, George Voinovich, Olympia Snowe y Peter Domenici- se han declarado a favor de una nueva estrategia que permita el regreso gradual de las tropas, lo que supondría el recvonocimiento explícito del fracaso militar.