EL hecho de que contemos en España con tasas de actividad y empleo desconocidas hasta ahora induce al olvido de la situación por la que atraviesan las personas en paro. Según el Servicio Público de Empleo, casi la mitad del 1.965.869 de personas que se encontraban en el paro al finalizar junio presenta dificultades para encontrar trabajo. Pero algunas de esas dificultades podrían deberse a la actitud del parado, en tanto que desee emplearse únicamente en el municipio en que reside y sólo en dos posibles actividades. Resulta injusta la afirmación de que quien no trabaja es porque no quiere. Pero parece indudable que las personas desempleadas han de abrir sus perspectivas de futuro a la movilidad y al desempeño de tareas distintas a las de su preferencia.