SE llama Bienvenida Pérez y nuestra televisión, con ese salero que tiene, dio en llamarla «lady Bi», porque venía apareciendo como inglesa o así. Bienvenida es una de las mayores petardas que han desfilado jamás por las pantallas del ancho mundo; bien es cierto que su estridencia queda disimulada por el petardeo generalizado que caracteriza a la televisión en España. La cosa es que la otra tarde la vi -a la Bi- con Cantizano. «Procuro distanciarme de los famosos y sus historias», declaraba Jaime Cantizano a El Semanal TV, y añadía: «La gente tiene una doble moral con ese tema». Eso de «la gente» debe de ser, en el caso de este caballero, una forma anónima y humilde de plural mayestático. Pero volvamos a Lady Bi. Una de las peores cosas de la «telerrosa» no es ya que esté llena de memeces, sino que nos obliga a todos los demás a dar vueltas a esas memeces como si la televisión fuera eso que se ve ahí y no pudiera ser otra cosa distinta. Noticia televisiva de la tarde del lunes: Bienvenida Pérez aparece en 'En antena', Antena 3, disfrazada de moza sanferminera, para contar cosas que a nadie interesan. ¿Esa es la noticia?
A la misma hora, Telecinco estrenaba su nuevo magacín de tarde, 'Está pasando', del que hablaremos otro día. Esa misma noche, también en Telecinco, el veterano Paul Guilfoyle, que es el 'jefe' Jim Brass de 'CSI', daba un recital de interpretación en el trance de convencer a un secuestrador para que soltara a su rehén; a la misma hora, en TVE-1, Anne Igartiburu daba un recital no de interpretación, pero sí de supervivencia. Traigo todo esto a colación para significar que en la tele pasan muchas cosas muy distintas y cada una de ellas daría para un comentario diferente, pero la propia inercia del 'show-business' nos lleva a hablar siempre de lo mismo. No sólo aquí, ojo: 'Newsweek' publicaba hace poco una encuesta donde demostraba que la gran mayoría de los norteamericanos sabe quién es el último ganador de 'American Idol', pero ignoraba quién es el presidente del Tribunal Supremo. O sea que algo tiene la tele que nos empuja siempre hacia abajo. Y respecto a lo de «lady Bi»: es el típico asunto que inspira dos evaluaciones contrapuestas. Una, respecto a esa señora: hay algo francamente admirable en que un personaje de rango tan menor sea capaz de aguantar tanto tiempo como protagonista; eso, sin duda, habla de cualidades personales muy relevantes. La otra, respecto a la tele: hay algo francamente repugnante en que nuestra tele gire siempre en torno a la estupidez y no sea capaz de salir de ahí; eso, sin duda, habla de cualidades profesionales muy, pero que muy menguadas.