Los pescadores ven al cormorán como una de las principales amenazas para la biodiversidad de los ríos. Entienden que hay que hacer algo para evitarlo y proponen la declaración de la especie como cinegética en la parte alta de cauces como el Sella, donde la población de estas aves va en aumento. «Es una especie marina, pero hay tantísimos que no tienen bastante espacio en la costa y tienen que subir al río», explica el secretario de la sociedad El Esmerillón, Juanjo Peruyero, quien considera que el Principado tendría que impulsar «controles severos». «Además, es una especie alóctona», es decir, que está fuera de su hábitat natural, justifica indignado.
El Esmerillón defiende la declaración de los cormoranes como especie cinegética. «Si acabas con ellos en las zonas altas no vas a acabar con la especie, porque hay demasiados», insiste Peruyero, al tiempo que reclama que «hay que proteger el río».
La sociedad de pescadores echa mano de estudios de la Universidad para asegurar que «un cormorán come entre cuatrocientos y quinientos gramos de pescado diarios entre anguilas y truchas, y en esta zona habrá unos cincuenta, más otros tantos en la zona de Piloña, es una barbaridad, lo que no pescan los pescadores en toda su vida».
Peruyero apunta además que «al haber sido descatalogada como especie protegida, las administraciones ya no tienen disculpa para no tomar medidas severas para acabar con este problema».
El pescador también explica que en el Sella se ven en los últimos años muchas nutrias y garzas. «Eso indica que el río está funcionando bien, porque hay comida para que una nutria saque a cuatro o cinco crías adelante». Este animal apenas se veía ya en esta zona. «Antes había muy pocas, me hablaban de ellas, pero para mí eran como el lobo de caperucita, nunca las había visto», comenta. No obstante, Peruyero defiende que éstas sí son autóctonas. Por lo que está preocupado es por el futuro del río en el caso de que la población de cormoranes vaya en aumento.
Estas aves impiden, además, que los resultados de las repoblaciones impulsadas por la sociedad de pescadores sean los deseados. Ayer mismo comenzaron la suelta de 200.000 alevines de trucha autóctona, procedente del Sella, en varios ríos asturianos; un trabajo que se prolongará durante unos «cuatro o cinco días», calcula Peruyero. La cantidad es superior a la del año pasado, cuando se soltaron entre 170.0000 y 180.000 alevines. Para este año, la sociedad había aumentado su capacidad de cría con dos contenedores traídos desde los Estados Unidos.
También en Villaviciosa
La tarea comenzó en Arriondas, por el río Chico, pero se extenderá a otros cauces como el Sella, el Zardón, el Güeña, el Color, el Covadonga y el Cares, entre otros. Peruyero explicó además que la intención de la sociedad es hacer alguna suelta en la zona de Villaviciosa «porque hay ríos pequeños que tenían trucha, pero que se estropearon con la obra de la autopista». «Queremos ver si se van recuperando», señaló.
Los pescadores suelen hacer las sueltas en los afluentes de los ríos mayores. «Es mejor que hacerlo directamente en los grandes porque allí hay mucho depredador», aclara Peruyero.
Sobre la situación general de los ríos Sella y Cares, el secretario de El Esmerillón mantiene que «lo que se tiene que hacer es lo que ya se hace, limpiar y repoblar». No obstante, sigue considerando que lo que que queda pendiente es «limpiar los cauces un poco de depredadores». Asimismo, destaca la importancia que tiene el llevar a cabo una buena depuración de las aguas. «No hay más que ver cómo está la zona de Arriondas para abajo, lo que mejoró con la nueva estación depuradora».