El euro rozó ayer el umbral de los 1,38 dólares frente a un billete verde caído en desgracia por los problemas del crédito hipotecario de riesgo en Estados Unidos, lo que unido a la recuperación económica del 'viejo' continente auguran nuevos máximos en su cotización a corto plazo. Mientras, aumentan las tensiones en Europa entre defensores y adversarios de una moneda europea fuerte.
Desde principios de año, su cotización se ha elevado más de un 4%, alza que se cuadruplica si lo medimos desde principios de 2006. Asimismo, ha subido a un ritmo sostenido frente al yen, con el que también ha marcado máximos en torno a las 163 unidades de la moneda china. La divisa europea llegó a cambiarse a 1,3801 dólares en el mercado de Francfort, mientras que en Londres trepó hasta los 1,3794 dólares, niveles nunca vistos desde su lanzamiento hace ocho años. Su ascenso se explica parcialmente por la salud económica de la 'zona euro', y las perspectivas de un nuevo alza de las tasas de interés del Banco Central para septiembre, si bien la causa más próxima en el tiempo es la propia debilidad del dólar, en franco retroceso por culpa de los problemas que afectan a su mercado inmobiliario.