Gijón no necesita purificadores para el agua. Así lo señaló ayer Cristina Olaguibel, del servicio jurídico de la unión de Consumidores de Asturias (UCE). «La gente busca tener un estilo de vida lo más saludable posible, pero en Gijón los purificadores no hacen falta. La Empresa Municipal de Aguas y la Consejería de Salud y Servicios Sanitarios hacen análisis periódicos y no existe ningún problema», señaló Olaguibel.
La UCE denuncia que se han encontrado casos en la ciudad «donde su uso no es aconsejable ya que consiguen un agua excesivamente blanda, con un desequilibrio salino muy marcado. El agua destilada no beneficia en nada a la salud, de hecho puede causar un desequilibrio electrolítico». Del mismo modo también se ha observado, en un informe publicado por la EMA, que existe «un recrecimiento bacteriano en el depósito del aparato».
Muchas de las empresas que ofrecen estos purificadores utilizan el método de ventas a domicilio. Un comercial de la empresa sugiere durante la visita un análisis del agua gratuito. «En esta prueba el agua sale totalmente negra y eso provoca la normal inquietud en el consumidor. Pero hay que saber que esta prueba consiste en meter una corriente eléctrica en el agua, motivo por el cual sale ese color oscuro, que en ningún caso significa que no sea apta para el consumo humano», explicó Olaguibel.
Actualmente, existen en el mercado varios sistemas de filtrado de agua, que van desde los más sencillos y baratos, como las jarras portátiles, hasta los más sofisticados y caros, como los equipos de ósmosis inversa, cuyo precio oscila entre los 900 y 1.500 euros.