Las obras del primer cinco estrellas de Gijón arrancarán el próximo mes de setiembre y costarán 15 millones de euros. La cadena AC Hoteles, adjudicataria del proyecto del establecimiento de lujo que ocupará la antigua residencia femenina de la Universidad Laboral, recibirá en agosto el visto bueno definitivo del servicio de supervisión del Gobierno regional, de forma que la primera piedra pueda ser colocada «a mediados o a finales del próximo mes de setiembre».
Así lo adelantó a EL COMERCIO el arquitecto del Principado coordinador del proyecto de reforma de todo el complejo, Antonio Cuartas, quien señaló que, aunque «el plazo de ejecución que figura en la propuesta es de 18 meses», lo cierto es que la obra «puede realizarse en menos tiempo». Según apuntó, «en doce meses podrían acabarse los trabajos», incluso, precisó, si el equipo de AC ajusta los tiempos, «se podría cumplir el anuncio realizado por Antonio Catalán, aunque deben ir muy, muy rápido». Se refiere Cuartas a las declaraciones realizadas por el presidente y fundador de la cadena hotelera a este periódico en febrero pasado cuando, en una entrevista en exclusiva, aseguró que «si me dan hoy la licencia de obras, en nueve meses el hotel abre sus puertas».
Es decir, que en el verano de 2008, ya sea en sus inicios, con el calendario más ajustado, o en sus finales, de acuerdo a la programación más realista, Gijón tendrá su primer hotel de cinco estrellas que habrá costado a la cadena adjudicataria de su explotación 15 millones de euros.
Esa es la cantidad, aclaró Antonio Cuartas, «consignada en la propuesta y en la que se incluyen tanto la obra, como el equipamiento, así como los costes de la licencia y los honorarios de sus arquitectos». Sin esos aditamentos, el arquitecto regional cifra el coste de la reforma «en ocho millones de euros».
Patio recuperado
AC Hoteles fue la única cadena en presentar una propuesta de explotación del hotel en la Universidad Laboral en el segundo concurso público (el primero quedó desierto) habilitado por el Principado y cuyo resultado fue hecho público en febrero pasado. AC participó en esta ocasión porque el plazo de concesión se incrementó de 25 a 40 años, prorrogables, además, hasta un total de 60.
Desde el momento en que se supo que la suya era la única oferta y hasta ahora, el equipo de Catalán y los arquitectos del Principado han estado trabajando «en la revisión del proyecto», que, según destaca Antonio Cuartas, «apenas si ha tenido modificaciones». La única pega que el Gobierno regional puso a la propuesta original de AC fue la obligatoriedad de recuperar el patio interior «que, inicialmente, ellos ocupaban por completo».
Tras unos primeros cambios, y tal y como desveló EL COMERCIO el pasado mes de mayo, ese patio será recuperado y contará con un acristalamiento lateral donde se instalará un salón polivalente. Se trata, según figura en el proyecto, de «una gran sala en el interior del patio que permite la generación de una sucesión de espacios de estancia: bar, televisión, café, restaurante, salas de reuniones y spa». No obstante, el grupo hotelero quiere el patio «lo más libre posible», para actividades de ocio.
El resto de la obra apenas si plantea cambios sobre el edificio de Luis Moya, salvo una cubierta octogonal que protegerá el pasillo de acceso al hotel, así como una portada acristalada de nueva creación, que hará las veces de entrada y de centro distribuidor. El acceso, tanto para peatones como para vehículos, se realizará a través de un paseo adoquinado.
Al margen de este último elemento mencionado, el edificio respetará las líneas marcadas por Moya en 1947, incluso recuperará todos los murales que adornan el interior de la antigua residencia. De este modo, el hotel, dotado con 84 habitaciones de lujo, gran salón de banquetes y spa, se dividirá en dos zonas. La primera, en la que se ubicará el ya citado gran comedor, el spa, el gimnasio y todas las oficinas, ocuparán las plantas baja y semisótano, ya que se aprovecha la gran depresión existente en el área suroeste del conjunto, donde está el obsoleto frontón, para instalar el parking para residentes, que será cubierto con un jardín.
La segunda zona, dedicada únicamente a las habitaciones, ocupará cuatro plantas de altura sobre la de acceso, en la conocida por los antiguos alumnos de la Universidad Laboral como 'zona de barajas', ya que las imágenes del conocido juego de naipes ornamentan parte de sus paredes.
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