El martes, en Madrid, la dirección de Santa Bárbara Sistemas presentó a los sindicatos el plan de futuro de la antigua empresa estatal (ahora parte de General Dynamics) para el quinquenio 2007-2012. En lo que atañe a Asturias, la propuesta es cerrar La Vega y concentrar la producción en Trubia, en una decisión que busca mejorar la «competitividad». A la par, la empresa deja entrever una reestructuración de la plantilla, con una edad media de 49,2 años, y pide ayudas públicas para llevar a cabo el traslado y liberar el solar, «fuertemente presionado por el desarrollo urbanístico».
Para el comité de empresa de la factoría de La Vega se trata «de una tomadura de pelo» que «sólo esconde un cierre», tras «el que subyacen intereses urbanísticos», señaló su presidente Amador García Fernández, de UGT. «No es un plan de futuro industrial, sino un cierre encubierto. La gran mentira de la privatización», la venta a General Dynamics, a la que UGT se opuso hace seis años.
El líder sindical advirtió que el traslado de la producción a Trubia implicaría la pérdida de las homologaciones en aeronáutica y misiles que sólo tiene La Vega dentro del grupo armamentístico. Reconocimientos que permiten a la factoría ovetense desarrollar un contrato de componentes de aviación para Rolls Royce y optar al misil Meteor.
García recordó que La Vega «está al cien por cien de carga de trabajo», pero «para 2008 no hay ni para el 50% de la plantilla actual», 312 trabajadores. La causa, a su juicio, es la falta de interés de General Dynamics en los productos de Santa Bárbara Sistemas «que, en el fondo, son sus competidores».
«Se quieren cargar la industria española para favorecer sus productos americanos», denunció. «No han puesto un dólar, ¿para qué van a invertir en nuestro lanzagranadas si pueden vender el suyo?», razonó.
Mientras, el comité de Trubia por boca de su presidente, José Antonio Ordóñez, se apartó del debate: «Es un asunto a nivel federal de momento».Rafael Álvarez Arango, representante de CC OO a nivel estatal en Santa Bárbara Sistemas, sí se pronunció en «contra del cierre». El sindicalista consideró «ilógica» la concentración de la producción en Trubia: «Ambas plantas están al cien por cien y tienen vida independiente».
Arango no cree, sin embargo, que existan intereses urbanísticos en la propuesta: «Se está hablando de negocios inmobiliarios o pelotazos urbanísticos, algo que yo pongo en duda porque Santa Bárbara Sistemas no es propietaria de los terrenos, sino que está allí en calidad de arrendatario». El propietario no es otro que el Ministerio de Defensa y, en su caso, Las Pelayas, ya que la comunidad benedictina ocupaba el solar en el que después se levantó la fábrica fue expulsada por la desamortización de Madoz.
El responsable de CC OO insistió en que la posición de su sindicato «es rechazar el cierre» aunque confió en recabar más información en la reunión que mantendrán los sindicatos con la dirección la primera quincena de setiembre. El plan «abre muchos interrogantes», concluyó.
Los representantes sindicales de la fábrica de La Vega tienen previsto reunir hoy a los trabajadores en asamblea para informarles del contenido de la propuesta de la empresa. García señaló que la negociación con la empresa se mantendrá a nivel federal.