La concejala de Educación y presidenta de la Comisión de Bienestar Social, Conchita García, declaró ayer que «el Ayuntamiento cuenta con una importante red de centros sociales que sirven a las asociaciones como sede para organizar reuniones o actividades, siempre que lo soliciten con cinco días de antelación». El Consistorio contestó así a la pregunta del edil socialista Manuel Ángel Rodríguez, sobre la disposición de los locales municipales para el colectivo inmigrante.
Rodríguez hizo hincapié en que este tipo de instalaciones son necesarias «para que puedan realizar sus funciones y, además, les ampara el derecho de asociación. Realizan actividades de interés y de caracter social».
Por otra parte, dijo, «los horarios y la disponibilidad de los centros sociales no coinciden con los de estas personas». La presidenta de la comisión replicó que también cuentan «con el Hotel de Asociaciones de Santullano, destinado exclusivamente a este uso y con un amplio horario».
Sin embargo, los argumentos de la concejala no han terminado de convencer a todos. La Asociación de Inmigrantes Residentes en Asturias trabajó ayer contra reloj para repartir los 15.000 kilos de comida que el Banco de Alimentos les cedió para que entregasen a las familias más desfavorecidas.
El lunes y, a petición del Consistorio, deberán abandonar el local municipal que les había sido prestado. «Recibimos a unas 70 ó 80 familias al día. Es imposible que acabemos antes del plazo que nos han dado. Nos han tenido siempre rodando de un local a otro. Éste ni siquiera tiene suelo ni luz y ahora quieren echarnos», protestó la presidenta de AIRA, Berta Montoya.