El socialista Vicente Álvarez Areces tomó posesión ayer por tercera vez consecutiva como presidente del Principado de Asturias. Areces, en su discurso de investidura, ofreció «una mano tendida» para alcanzar acuerdos con el resto de grupos políticos que permitan desarrollar una legislatura de «profundas transformaciones». Este entendimiento será imprescindible para alcanzar el consenso que requiere la reforma del Estatuto de Autonomía. Eso lo sabe la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, que trasladó «la disposición y la colaboración» del Gobierno central para respaldar el documento que salga del Principado, aunque «siempre que venga precedida por un amplio consenso político y el respeto al marco constitucional».
Al igual que hizo hace apenas cuatro días, durante su proclamación como presidente del Principado, Areces concentró buena parte de su discurso de investidura en ofrecer diálogo al resto de grupos con representación parlamentaria «para abordar las grandes cuestiones del futuro». Lo hizo después de agradecer la confianza a los asturianos y después de prometer «gobernar en coalición para toda la sociedad».
El compromiso socialista, en palabras del jefe del Ejecutivo, estará centrado en construir una región «territorial y socialmente cohesionada». Considera que ha llegado el momento de dejar atrás el pesimismo que ha arrastrado a Asturias y ahora llega el momento de «consolidar un crecimiento sostenible y duradero, basado en una economía diversificada y en un entorno natural de rica biodiversidad».
Areces asume la responsabilidad de desarrollar la ley de dependencia y responder a los problemas que todavía hoy representan la vivienda o el acceso al empleo, con especial acento en los jóvenes. En su discurso, no obvió a los asturianos residentes en el exterior que, según explicó, «nos han enseñado que Asturias es una comunidad humana y solidaria que promueve los valores de la justicia y la democracia allí donde se encuentre».
Hizo un guiño a la colaboración que ha recibido el Principado de los ayuntamientos asturianos y de la Administración central. Proclamó la necesidad de mantener las actuales «vías de diálogo» para responder a las demandas de los ciudadanos.
«Seguiré trabajando para sumar esfuerzos, evitar crispaciones y crear el consenso que garantice los mejores proyectos en beneficio del interés general», suscribió el presidente asturiano, mientras lanzaba una invitación formal al PP e IU para abordar la reforma del Estatuto en esta legislatura y «dar un paso más en la modernización del Estado de las Autonomías».
Este guante lo recogió la ministra de Administraciones Públicas en su intervención. Elena Salgado expresó la «mejor disposición» para respaldar la reforma, aunque siempre que cumpla con dos premisas imprescindibles: «Un amplio consenso político y el respecto al marco constitucional».
Acreditada la estabilidad y la consolidación institucional en el Principado, Salgado cree que ha llegado el momento para que Asturias «de dar nuevos pasos en el proceso del desarrollo autonómico completando algunos traspasos de funciones y servicios». «Será el Parlamento asturiano», recordó, «el que decida dotar al Principado de un marco competencial más moderno y adecuado a la experiencia y a la capacidad de autogobierno adquirida».
Mejorar la calidad de vida de los asturianos debe ser, en declaraciones de la ministra de Administraciones Públicas, «el principal objetivo» de promover la reforma estatutaria en esta comunidad. No obstante, la calidad de vida, reconoció Salgado, «depende de la competitividad de la economía asturiana y de la calidad de las infraestructuras y servicios públicos». Sólo así, aclaró, se entienden los esfuerzos del Gobierno central para dar respuesta a la necesidades del Principado y que se han plasmado en una «inversión sin precedentes» llevada a cabo desde la llegada de los socialistas al Ejecutivo.
Salgado hizo un repaso de las obras más significativas que han salido adelante con la financiación estatal y añadió a esta lista los Premios Príncipe de Asturias, sobre los que aseguró «es una de las citas más importantes que se celebran en España».
Por último, además de revelar la «larga amistad» que le une con el presidente asturiano, Salgado reiteró el compromiso de la Administración central para «cooperar» y «conducir al pueblo asturiano hacia mayores cuotas de progreso económico y social».
El marco de acuerdo
La presidenta de la Junta General del Principado, María Jesús Álvarez, puso la institución que preside como marco de acuerdo y diálogo para las formaciones políticas. «Sólo desde el entendimiento -señaló- podremos afrontar con garantías de éxito los desafíos que tiene por delante Asturias». Al igual que el jefe del Ejecutivo, reclamó «la máxima colaboración» entre administraciones, instituciones, partidos, empresarios y sindicatos para continuar con el crecimiento de la comunidad y demandó «ambición» y «amplitud de miras» para adelantarse a las demandas de los ciudadanos. En este sentido, apuntó hacia la reforma del Estatuto como «una herramienta de transformación política útil para la sociedad» y expresó una vez más el compromiso del Parlamento con esta tarea.
La presidenta de la Junta defendió la necesidad de que el «corazón industrial siga palpitando en Asturias», al tiempo que pidió un esfuerzo para hacer la región «más competitiva y con una apuesta firme por la calidad y la innovación».