Sábado, 14 de julio de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

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'Entre Arte II' sintetiza las maneras estéticas del mercado cultural asturiano
Compleja y diversa, la exposición de la asociación de galerías vuelve por segundo año al Centro Cultural Cajastur Palacio Revillagigedo 7 salas y 21 firmas forman parte de la muestra donde colaboran artistas, galeristas, críticos y otros agentes
'Entre Arte II' sintetiza las maneras estéticas del mercado cultural asturiano
AMANCIO. Grandes másas de madera, sólidas y consistentes. / JOAQUÍN PAÑEDA
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La Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Asturias y Cajastur organizan la segunda edición de 'Entre Arte', en el Palacio Revillagigedo de Gijón, donde se citan este verano las siete salas que integran el colectivo. Cada espacio ha seleccionado tres artistas, sumando veintiuno en esta cita imprescindible para los amantes del arte, que tienen ocasión de acercarse a sus propuestas eclécticas e intensas a través de pinturas, esculturas y fotografías.

El encuentro 'Entre Arte' pretende continuar en los próximos años, para presentar periódicamente las mejores propuestas de nuestro circuito. La primera edición se celebró en 1998 con sólo 4 galerías, que ahora se han ampliado y, al parecer, continuarán incrementándose. Actualmente la asociación está formada por las galerías Amaga, de Avilés; Cornión, Durero, Espacio Líquido Y Gema Llamazares de Gijón, y Dasto y Vértice de Oviedo.

Eclecticismo

Respondiendo al eclecticismo imperante en el arte actual, la exposición resulta compleja y diversa, pero el responsable del diseño y montaje, el artista y escenógrafo Ramón Isidoro, ha equilibrado las piezas perfectamente ocupando las dos plantas de este emblemático centro de Cajastur.

La pintura es la protagonista principal, con autores asturianos y foráneos. Entre los primeros destaca el único fallecido, Javier del Río, que se nos fue hace 3 años en el mejor momento de su carrera. Una sala homenajea la singularidad formal y la ironía de este malogrado genio gijonés.

Hay pintores ya veteranos como Trinidad Fernández, con sus recientes esquemas constructivos en gamas azules, rosas y verdes, o Jaime Herrero, que expresa en blanco y negro sus nuevas búsquedas pictóricas. Con ellos, una auténtica capilla de recursos 'pop' ofrece las experimentaciones de Ramón Rodríguez. El peculiar surrealismo de José Paredes completa la tríada de los participantes asturianos de mayor edad.

Brillan también el expresionismo figurativo del alemán Max Neumann, con sus rostros anónimos en gran formato; la abstracción informalista de José Manuel Ciria, entre vertidos y goteos; la magia dibujística de Agustín Bayón, hiperrealista de detalles casi fotográficos, que presenta una auténtica instantánea para corroborar, quizás, esa lectura. Y las nuevas propuestas de Kely, más orientalista que nunca y siempre efectiva y experimental.

La nómina continúa con pintores de las generaciones más recientes, entre los que destacan Chechu Álava, que presenta escenas simbolistas y afrancesadas de gran sentido plástico, o Gabriel Truán, enigmático, reflexivo y amigo de las series. También está Hugo Fontela, con calidades sobre papel y tela, muy depuradas.

Más geométricos resultan Manuel Vela, con sus estructuras en tonos rojos, ampulosas y de gran eficacia espacial, y Fidel Pena que, también en ritmos geométricos, recoge tonos fríos equilibrando la rigurosidad óptica y el misterio.

Hibridaciones

Otros artistas, como Rebeca Menéndez, alternan pintura y fotografía, que en el caso de esta joven becaria de AlNorte, la Semana de Arte de EL COMERCIO, se proyectan hacia el universo femenino. Fotografía pura y dura es, en cambio, la de Marcos Morilla, con sus hermosos paisajes, líricos y profundos.

En un terreno híbrido se mueven también los proyectos del colectivo PSJM, que continúan alternando el marketing y la estética para denunciar usos y abusos del circuito mediante vídeos, infografías y otros recursos.

La escultura también domina el espacio del Palacio Revillagigedo, que se rinde a las grandes masas de madera de Amancio, sólido y contundente, manteniendo perfectas tensiones entre continente y contenido.

Más moderada pero también figurativa es la propuesta de la veterana Esperanza D'Ors, que alterna madera y metal. Escenas colectivas de seres clónicos que mantienen interesantes tensiones narrativas.

En otra línea, el acero cortén de Ernesto Knorr encierra una mirada que recogen las enseñanzas de la escultura norteña de la segunda mitad del siglo XX y sus vestigios industriales, con grandes masas que ocupan y desocupan el espacio expositivo. Cierra la nómina Eugenio López, también industrial, con sus pequeños formatos escultóricos, de herencias minimalistas y esenciales.

Una exposición compleja pero sorprendente, prueba del buen hacer de las galerías asturianas y del arte que suele habitar el circuito regional, aquí, al norte, entre la memoria, la inteligencia y la experimentación.

 
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