«Hay algunas galerías de arte que, al amparo de una legislación permisiva, potencian la venta de bienes ilegalmente exportados». Este es el 'modus operandi' de los traficantes de obras de arte, según José Carlos Fernández Rozas, catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad Complutense de Madrid. Fernández estuvo ayer en las jornadas de 'Propiedad y sustracción de las obras de arte', organizadas en la Fundación Selgas en Cudillero, ofreciendo una conferencia sobre el tráfico ilícito internacional de obras de arte.
El del tráfico de obras de arte «es el segundo mercado que más dinero mueve, sólo superado por el narcotráfico, aunque manejan cifras bastantes similares y, además, están vinculados», asegura el catedrático.
Para acabar con este mercado, Fernández Rozas opina que «hay que crear una legislación que defienda al país de donde es originario el bien frente al país que lo importa ilegalmente». En concreto, cree que España «debería potenciar una ley de este tipo, dado que es un país rico en cultura y arte».
Aunque la legislación cada vez es menos permisiva con este tema, «en Europa aún no hay una ley específica y cuando una obra abandona su país de origen está totalmente desprotegida», asegura el experto.
Según comenta el catedrático, este mercado ilícito «puede perjudicar a un comprador que actúe de buena fe, ya que si adquiere una obra importada ilegalmente, el país originario de la misma puede reclamarla».
Para Fernández Rozas, «es muy importante saber diferenciar entre robo e importación ilícita». «Si una persona es propietaria de una obra de arte y la saca del país está cometiendo un delito porque las obras pertenecen al patrimonio artístico nacional y no se pueden exportar, pero no estaría robando» aclara.