Domingo, 15 de julio de 2007
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Pitanza festiva y reivindicativa
Vecinos de Mieres, Riosa y Lena reclaman el fin de las obras de la carretera que los une en la paellada de hermandad del mayáu Llumu
Pitanza festiva y reivindicativa
FIESTA. Uno de los participantes mostrando ayer dos platos de suculenta paella. / J. M. PARDO
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Érase que se era un burro que, a pesar de las creencias populares, sí sabe algo más que otros. El asno en cuestión es un pollino reivindicativo que ayer recordó la larga espera que mantienen los vecinos de Mieres y Riosa por una carretera que los una de manera directa, una vía de comunicación que será realidad muy pronto.

Bajo su sombrero de paja, el asno reconocía «quien no pide no mama». Por ello, se encargó de informar ayer a los alcaldes de Lena, Riosa y Mieres de que tomará buena nota de las carencias que los vecinos de estos municipios vayan acumulando a lo largo del año y, sobre todo, de los plazos de la nueva carretera. Lo hizo en el marco de un paraje natural -el mayáu Llumu- en el que convergen estos tres concejos. Allí se celebró por tercera vez una fiesta espera ser una base sólida para el hermanamiento entre estos vecinos. Una romería que se abre a todas aquellas personas que deseen pasar un día de campo en un escenario inigualable.

Y es que los montes no conocen de fronteras ni de divisiones, así el mayáu Llumu se expande entre los municipios de Lena, Mieres y Riosa. Hasta allí se desplazaron cerca de 300 vecinos de los tres concejos con sus respectivos alcaldes al frente, tras el burro, para disfrutar del inicio de un festejo que tiene afán de consagración como una de las grandes citas turísticas.

La jornada dio comienzo a las diez de la mañana con la marcha a pie desde la localidad mierense de Villar de Gallegos. Esta es la primera ocasión en la que participaba Lena, al que se ha invitado a formar parte cada año de esta fiesta de la amistad y la solidaridad entre concejos vecinos. Una inclusión que puede no ser la última, ya que los organizadores estudian la posibilidad de aunar en estos a Quirós.

A la llegada al lugar de la cita, tras algo más de una hora de un ligero caminar, les recibía el olor de 150 kilos de arroz, que formaban parte de una gran paella, de la que bien entrada la mañana los cerca de 300 romeros comenzaron a dar cuenta. Una vez finalizado el festival gastronómico y tras unas horas de descanso, se inició la vuelta hacia la localidad de Villar de Gallegos, en donde mierenses, lenenses y riosanos pudieron disfrutar de un animado concierto de música asturiana.

 
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