Domingo, 15 de julio de 2007
Registro Hemeroteca

en

ACTUALIDAD

Asturias
Una ovación espontánea despide a los 144 soldados asturianos que viajaron al Líbano
La expedición, en la que también toman parte 40 militares gallegos, es la penúltima que sale desde Asturias a Beirut En total serán 434 los efectivos del Regimiento Príncipe desplazados a Marjayún, donde estarán cinco meses
Una ovación espontánea despide a los 144 soldados asturianos que viajaron al Líbano
ADIÓS. Los 154 militares asturianos y gallegos inician el embarque en el avión Airbus 330-200 de Air Europa que, en cinco horas, les dejaría en Beirut. / TANIA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Un aplauso atronador como último recuerdo de casa. Los 154 militares españoles, 114 asturianos y 40 gallegos, que ayer partieron hacia Beirut desde el aeropuerto de Asturias fueron despedidos con una impresionante y espontánea ovación en la que participaron no sólo sus familiares, que no podían evitar el llanto al contemplar cómo desfilaba la tropa por la puerta de embarque, sino también el personal de la terminal y el resto de los pasajeros que, a las dos y media de la tarde, esperaban su turno para volar a Madrid y Londres.

Con los cafés y las cañas a medio beber abandonadas sobre la mesa de la cafetería, el aplauso del público de la terminal, puesto en pie, fue el primero de los tres que, en total, pusieron la música al adiós de la penúltima expedición de militares asturianos que viaja a la base militar española en Marjayún. Las otras dos ovaciones, ya más íntimas, aunque igual de sonoras, tuvieron como protagonistas a los familiares de los militares que, pegados (literalmente) a las verjas del aeropuerto, intentaban captar la última imagen en directo que del hijo, la hermana, la novia o el padre tendrán en los próximos cinco meses.

De todas estas expresiones de cariño y respeto, a la que los soldados respondían con saludos y movimientos de banderas de Asturias y de España, la más dramática fue, sin duda, la ovación que ya no pudieron escuchar los 154 viajeros, pues se produjo cuando la tripulación del avión, un Airbus 330-200 de la compañía Air Europa, cerró las puertas de la aeronave. En ese momento, a las cuatro y ocho de la tarde, pese a que ya pasaban 45 minutos del horario previsto para el despegue, los familiares hicieron el último esfuerzo para enviar su cariño a los suyos.

Cuando, cuatro minutos después, el avión surcaba ya el cielo asturiano, el gesto mecánico de la mayoría fue fijar la vista en el reloj para calcular cuándo volvería la aeronave a tomar tierra. Sería ya a las nueve de la noche (hora española) en el aeropuerto de Beirut, desde donde, en transporte terrestre, los militares se desplazarán hasta el sur del Líbano.

«Es nuestro trabajo»

La de 'Marjayoun', según la grafía libanesa, es, desgraciadamente, una base conocida por la opinión pública. Allí fallecieron, a finales del pasado mes de junio, seis militares españoles víctimas de un atentado. La amenaza terrorista estaba ayer en la mente de todos los familiares, aunque los militares, que no tenían permiso para hablar con los medios de comunicación, no dejaban de decir: «Es nuestro trabajo. Sólo nuestro trabajo. Además, porque haya pasado una vez, no se tiene por qué repetir».

Sin embargo, para la gijonesa Pilar Teijido, escuchar esa frase de boca de su hijo, Enrique Vázquez, no suponía ninguna tranquilidad. A pesar de que intentó controlar el llanto, sucumbió a la emoción: «No puedo evitar llorar, porque, por muy soldado que sea, para mí es mi hijo, sólo tiene 20 años y creo que ha asumido una responsabilidad muy grande. Esto es mucho para él».

Abrazado a su hermana Nao, que intentaba animar a su padre, Enrique Vázquez senior, con un «¿Ahora quién me va a dar la vara a mí en estos cinco meses!», el militar gijonés miraba preocupado a su madre. Y ella sumaba, a los peligros propios de una misión militar, «los de la zona a la que van. Le metí en la mochila todo tipo de cremas, contra los mosquitos, para el sol, pero... dudo mucho que las use, porque nunca piensa en el riesgo».

Su marido y su hija corroboran el espíritu inquieto del soldado, que se ofreció «voluntario el primero para ir al Líbano», en contra de la opinión paterna aunque, como señalaba el padre, «ya sabíamos, cuando se metió en el Ejército, que él querría siempre hacer algo más».

Ahora tendrá cinco meses para hacer ese 'más' adicional. Y lo hará acompañado de un total de 434 soldados del Regimiento Príncipe que, con la salida mañana de la última expedición, conforman el contingente asturiano desplazado al sur del Líbano para relevar a las unidades de la Brigada Paracaidista (Bripac). El aeropuerto volverá a aplaudir en diciembre, cuando todos vuelvan a casa.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo


Canales RSS