Como un suspiro se han consumido aquellos días en los que tenían que tomar decisiones importantes para responder a las demandas de sus vecinos. Los mismos que les entregaron su confianza en las urnas en forma de papeleta. Bien por una derrota electoral, por decisión propia e incluso por prescripción médica, una mañana se despertaron sin el bastón de mando y emprendieron un camino distinto en la vida. Cinco alcaldes, perdón ex alcaldes, relatan como viven su 'jubilación' lejos de las responsabilidades políticas municipales.
SANTIAGO RODRÍGUEZ VEGA
Ex alcalde de Avilés
«Ahora me dedico a las pequeñas cosas»
Es cierto que a Santiago Rodríguez Vega le ha cambiado la vida, aunque él asegura que «no es para tanto». El día a día, reconoce, «tiene otros ritmos». Confiesa que ahora vive más relajado y dedica buena parte de su tiempo «a las pequeñas cosas». Esas 'banalidades' a las que no se le da importancia hasta que el tiempo nos obliga a prescindir de ellas. Estar con la familia, ir al cine o hacer más deporte. Precisamente, hace pocos minutos ha dejado 'aparcada' la bicicleta nueva que le han regalado sus amigos en su despedida como regidor de Avilés. «Es una afición que conservo desde que era un chaval», confiesa. Entona el 'mea culpa' cuando afirma que si no hizo más cosas cuando era alcalde era por «problemas de organización». Asegura que no echa de menos su etapa en el Ayuntamiento, «porque siempre tuve claro que todo lo que empieza debe acabar». Él lo resume de una manera muy castiza: «Nunca se me pegó el culo al coche oficial». A la espera de incorporarse a su empleo en Cajastur en setiembre, desvela que «me quedan muchas cosas por hacer».
MANUEL BEDIA
Ex alcalde de Navia
«Mantengo los mismos horarios»
Después de 28 años como alcalde de Navia, Manuel Bedia, trata de amoldarse a su nueva vida, lejos de la política. Asegura que le cuesta adaptarse, «sobre todo porque llevo desde los once años trabajando sin descanso». Quizás, por este motivo, mantiene la misma rutina de siempre. «Me levanto sobre las ocho de la mañana y me acuesto a la una y media. No he modificado mis horarios», explica.
Pero el día es largo y a Manuel Bedia le cuesta encontrar «cosas» en las que ocupar su tiempo libre. Ni siquiera aquellas aficiones que tenía en el pasado cuando era radioaficionado o dedicaba muchas horas a la fotografía. «Las dejé hace mucho tiempo y ahora me he quedado desfasado», reconoce. Ahora se refugia en la lectura. Devora libros sobre política, artículos o informes sobre el funcionamiento de las administraciones.
Los días se consumen ahora entre paseos por Puerto de Vega, donde reside, y alguna que otra reparación en su casa. «Eso -afirma- son cosas que se agotan». Otoño es el plazo que se ha dado para tomar una decisión sobre lo que hará en el futuro. Sólo tiene claro una cosa, la política activa «no ocupará más mi tiempo». Su derrota electoral del pasado 27-M le ha llevado al convencimiento de que «mi ciclo se ha acabado». Tampoco tiene aspiraciones a dar el salto a otros ámbitos políticos al margen del municipalismo.
Sus críticas a la gestión de la dirección regional de su partido, el PP, le hacen ver con realismo su posición en la formación. «En estos momentos no hay la química necesaria para pensar que mi partido me va a echar una mano. En todo caso, me la echarían para sumergirme más en el océano», dice.
Pero haber decidido alejarse por completo de la política, no supone que Manuel Bedia no siga con interés todo cuanto sucede en este ámbito: ni a nivel local, ni en el regional. «No quiero saber nada de la política del Ayuntamiento, pero si el grupo popular me pregunta por algo y me pide consejo, que no dude en que se lo daré», afirma.
AURELIO QUIRÓS
Ex alcalde de Noreña
«Cuando lo dejé sentí que me faltaba algo»
Corría el año 2003 cuando el alcalde de Noreña, Aurelio Quirós, sintió un pinchazo en el pecho que lo atravesó hasta la espalda, y poco después perdió el conocimiento. Había sufrido un infarto, y pudo contarlo. Algún tiempo después sufrió otro en su propia casa que también superaría.
Los médicos le dijeron que debía dejarlo. Y lo dejó, pero tardó tiempo en decidirse. Llevaba mucho tiempo al frente del Ayuntamiento y quería cumplir sus bodas de plata. En febrero de 2005 dejó la Alcaldía. Hoy echa la vista atrás y no tiene claro por qué la gente lo elegía: «No sé si era por lo que hacía, que les inspiraba confianza, o porque era barato, me queda esa duda». Aurelio Quirós tenía una empresa constructora y no cobraba por su cargo.
No echa de menos la política, pero confiesa que cuando lo dejó «parecía que me habían quitado algo. Le diría a la gente que hoy entra en política, que además de hacer política se diviertan. Yo pasé los momentos más agradables de mi vida. Empecé sin mayoría absoluta y acabé sin mayoría absoluta, sin problemas». Ahora, en su opinión, «la gente cambia, se interesa mucho por el dinero».
Su interés ahora se centra en su casa de pueblo en La Carril. «Esto es el paraíso», dice, luciendo un sombrero de cuero, montado en una ranchera, su último orgullo, y enseña sus posesiones a quien quiera acercarse: una casa, una forna, una bodega, gallineros, frutales y una zona de césped donde preside numerosas comidas compartidas al aire libre con sus hijos y nietos. Son 78 años muy bien llevados, con el buen color que da la actividad del campo. Ahora no está en el Ayuntamiento, pero tiene una hermosa casa que gobernar.
ASENSIO MARTÍNEZ COBIÁN
Ex alcalde de Villaviciosa
«Tengo vacaciones después de 16 años»
Asensio Martínez Cobián está disfrutando de sus primeras vacaciones en dieciséis años. Durante este periodo, el político del PP se encargó de la gestión del Ayuntamiento de Villaviciosa, ocupación que no le dejaba tiempo libre, «ni siquiera en verano», confiesa. Tras el pacto de gobierno del PP con URAS-PAS, Manuel Busto le ha sustituido como regidor de la villa. Ahora, Martínez Cobián aprovecha el periodo estival para «alejarse de las preocupaciones».
Y qué mejor manera de relajarse que yendo a una finca particular que Martínez Cobián tiene cerca de Amandi, alejada del ajetreo de Villaviciosa. Allí pasa la tarde descansando, «vaciando la cabeza» de sus gestiones al frente del Consistorio maliayo durante las últimas cuatro legislaturas. Pero esta finca no es el único rincón que el ex alcalde aprovecha para descansar. El político del PP también acude a la playa de Rodiles para disfrutar del buen tiempo -cuando lo hay- y tomar el sol.
Pero dieciséis años es mucho tiempo para alejarse tan fácilmente de la política. Por el momento, Martínez Cobián se muestra reacio a abandonar la vida pública y afirma que está de vacaciones «hasta la primera quincena de setiembre», que será cuando decida si continúa o no en el mundo de la política. Aunque no es una decisión exclusiva del propio Cobián, sino que «depende de Oviedo y de muchos otros factores».
JOSÉ MIRANDA
Ex alcalde de Ribadesella
«Tengo una calidad de vida que no tenía»
José Miranda está encantado con la etapa que acaba de iniciar. «Ahora tengo una calidad de vida que antes no tenía», confiesa el ex alcalde de Ribadesella. Atrás han quedado el corsé de las agendas y las eternas responsabilidades. Ahora, el tiempo le da una segunda oportunidad para disfrutar de las cosas que más le importan como su familia. A medida que pasan los días tiene claro que la decisión de dejar la política «fue acertada». No le ha costado, asegura, entender que la vida «tiene muchas más cosas además del trabajo». Una de ellas es su hijo de tres años. «Apenas conocía a su padre», admite Miranda, que expresa su deseo de «verle crecer día tras día». No renuncia tampoco a las labores domésticas, que tenía algo olvidadas por sus obligaciones políticas, como tampoco al trabajo. Eso si, alejado de la política. De hecho volcará sus esfuerzos en los negocios de turismo rural que gestiona justo a su esposa. «El turismo es mi pasión y lo hago con sumo placer», explica el ex regidor riosellano.
A pesar de que es casi un político 'jubilado' por expreso deseo suyo -al menos en el ámbito municipal-, defiende a la política y a sus protagonistas. «La gente tiene una imagen muy equivocada de ese mundo», indica Miranda, que defiende la honestidad de unos dirigentes «que dedican mucho tiempo a los demás y a cambio, en contra de lo que se piensa, de poco dinero». No escatima en elogios a todos aquellos concejales o alcaldes que trabajan en los ayuntamientos. «Se lo merecen todo», comenta. Esta declaración no debe verse como un ataque de 'morriña' y sí como una reflexión después de un largo periodo dedicado a la vida política municipal. Una labor que no echa de menos como tampoco las numerosas llamadas que recibía de los medios de comunicación. «Eso iba implícito en el trabajo», reconoce Miranda. En esta nueva etapa, asegura que vive con más tranquilidad. Buena prueba de ello es que ya no le duelen prendas por apagar el teléfono móvil y desconectar. «Ahora ya no tengo que dar explicaciones a nadie», sonríe mientras ojea un libro de la historia riosellana.