En el número correspondiente al mes de marzo, y en la página 14, he leído con asombro la siguiente frase: «La dictadura franquista reprimió durante décadas cualquier tipo de participación cívica, haciendo que la práctica del voluntariado sea reducida en nuestro país, etcétera».
Yo tengo 84 años y, para los que vivimos la guerra y toda la dictadura franquista, nos es muy doloroso recordar las terribles atrocidades que en uno y otro bando se cometieron. Los que sobrevivimos a aquella tragedia, aunque no hubiésemos olvidado, habíamos perdonado aquellos dolorosos hechos.
Ha sido la televisión, la prensa, los discursos y demás medios de difusión los que de una forma continuada nos están bombardeando, un día sí y otro también, con aquella guerra y con la dictadura que siguió.
Y volviendo a la «participación cívica» que, según ustedes, reprimió la dictadura franquista, he de decirles para que sepan la verdad que la participación cívica no era voluntaria porque el 'Servicio Social', que así se llamaba, era imprescindible para estudiar cualquier carrera, oposición o puesto de trabajo; esta obligatoriedad era necesaria también para viajar al extranjero y para alguna cosa más que no recuerdo.
Consistía el Servicio Social en ayudar durante tres meses a servir comidas en los comedores para niños, colaborar en el aseo, vestido y desayunos en los sanatorios para niños impedidos, a confeccionar gratuitamente ropas en los talleres de labores o bien dando clases a mujeres adultas cuya cultura era muy escasa.
Puedo afirmar esto porque yo misma tuve que hacer un Servicio Social en Tineo, en comedores de niños y, como por error no firmé donde debía, tuve que hacerlo por segunda vez en Zaragoza, donde yo vivía, dando clase a mujeres adultas. A esto deberíamos añadir que, durante la dictadura franquista, la Sección Femenina recopiló romances y canciones populares que con el tiempo casi se habían perdido, organizó coros y danzas regionales e impartió cursos de puericultura, cocina y corte y confección a las jóvenes que carecían de esos conocimientos.
Si esto fue dictadura franquista, cuenten de qué forma era, ya que se acuerdan de ella faltando a la verdad. Eso no es de personas honradas.
Para terminar esta carta, les puedo contar que, cuando estalló la guerra, yo tenía 13 años, que mi padre que era republicano, estuvo escondido durante tres años con orden de detención y suspendido de empleo y sueldo durante 10 años por una denuncia. Al final, la causa fue sobreseída por falta de pruebas.
Esto que les cuento no es motivo para que yo no diga la verdad de cómo eran las cosas, cuando en alguna revista como es el caso que nos ocupa, sin duda mal informados, se cuentan historias como la de la página 14 en la revista 10 del pasado mes de marzo.