Nadie recuerda cuándo comenzó la tradición pero, cada año, religiosamente por estas fechas, la patrona de los marineros de Lastres, sale en procesión por el mar.
Ni tampoco ningún lastrino se acuerda de que la Virgen del Carmen se hubiera mojado en el día en el que todos la honran con más fervor. Aún así, a pesar de la lluvia de la tarde de ayer, fieles y devotos engalanaron más de una veintena de embarcaciones para salir, como manda la tradición, mar adentro por el Cantábrico.
Tras la ceremonia religiosa, oficiada por el párroco Marcelino Montoto junto con otros seis sacerdotes, se iniciaba la larga procesión por las empinadas calles de Lastres. Mientras tanto, decenas de personas esperaban en el puerto sin saber si la Virgen se embarcaría por el tiempo. Pronto, porque la procesión fue más rápida que nunca acelerada por el clima, salieron de dudas. «¿La Virgen sí saldrá a la mar!», avisaban unos a la par que otros se amontonaban a la vera del puerto.
Y así fue, El Carmen salió a las aguas cantábricas a bordo de la embarcación Madre Rafaela, cuyo patrón, Eugenio González, la había engalanado para la ocasión.
Con los motores en marcha y acompañada de los sacerdotes, autoridades y los pequeños que hicieron la primera comunión este año, la Virgen salió a alta mar para bendecir las aguas. A la vuelta, frente a una pequeña capilla sita en la Respinga la Cantera y que sólo se avista desde el mar, hubo un momento para recordar a los marineros fallecidos en la mar. Cada año, la familia de Concepción Rebollado dona una corona de flores, un símbolo con el que Concepción recuerda a su padre, que falleció en estas aguas.
Remando
La de Lastres es algo más que una tradición, es una cultura que comenzó hace cientos de años cuando la Virgen salía, de la misma forma, aunque rodeada de muchos más barcos que navegaban a remo. Tiempo después, cuando el servicio militar era obligatorio, los jóvenes lastrinos se vestían con sus galas militares para bajar la Imagen hasta el muelle. Era, entonces, una obligación que, más tarde, se convirtió en la más profunda de las devociones.
Hoy El Carmen volverá a su iglesia, Santa María de Sábada, pero anoche durmió en la rula después de que el Coro Manín le dedicara una emotiva Salve Marinera.