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«Cuando estudió mi abuela era más difícil»
Los alumnos de segundo de Bachillerato de la Asunción, que dejarán este año el centro, destacan la calidad y evolución de la enseñanza

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«Cuando estudió mi abuela era más difícil»
LETRAS. Una de las dos clases de segundo de Bachillerato del colegio de la Asunción. / P. DE BLAS
En cien años cambian muchas cosas, pero en el colegio de la Asunción el compañerismo y la amistad entre los alumnos no varía de una generación a otra. Quizás tenga mucho que ver que la mayoría de los escolares pasan casi el total de sus dos primeras décadas de vida en el centro. De los 62 alumnos matriculados en segundo de Bachillerato en este curso, muchos entraron con 3 ó 4 años y lo abandonarán el próximo junio con 18. Aunque siempre hay alguna excepción, como Omar Sánchez, que, explica, «estudié la Secundaria en las Ursulinas, pero me apetecía cambiar y como jugaba en el equipo de fútbol de la Asunción y tenía muchos amigos en este colegio decidí matricularme aquí», comenta.

La mayoría abandonarán el centro este año para seguir sus estudios en la Universidad, pero se llevarán los recuerdos de toda una vida en el centro. Muchos todavía se acuerdan de la religiosa que los recibió con tan sólo tres años. «Se llama Lourdes y nos cuidaba cuando éramos pequeños, porque veníamos a las nueve y hasta las diez no comenzaban las clases y esa hora la pasábamos con ella. Recuerdo que jugaba a la pelota con nosotros, y aunque ha pasado el tiempo y nunca nos ha dado clase se sabe el nombres de todos nosotros», explica Jaime Pire.

Curso tras curso, son muchos los profesores que han impartido docencia a los chicos que este año se gradúan. Aunque hay disparidad de opiniones, la mayoría de ellos recuerda con especial cariño a Miguel Ángel, profesor de Naturales, porque según apunta Samuel Martínez, «nos hablaba en asturiano y era muy gracioso. Estaba siempre contando chistes». Otra de las docentes de la que muchos no se olvidarán es de María José Ferri, porque «era como una madre, siempre que necesitabas algo te ofrecía su ayuda».

Exigencia

En La Asunción, la relación entre los alumnos y los profesores ha sido muy estrecha a lo largo de la historia, aunque los tiempo cambian y el trato también. «Hace años casi todas eran monjas y ahora hay muy pocas, por lo que antes los alumnos tenían más relación con ellas. Nosotros tenemos ahora más confianza», explicó Carmen Palacios.

Carmen es una de los alumnas que constituye la tercera generación que estudia en el centro. Su madre y su abuela también se formaron en la Asunción. «Me contaron que en su época cuando pasaban las monjas tenían que hacerles una reverencia», señala, sorprendida. Los alumnos destacan «el alto nivel de exigencia» al que se ven sometidos en sus clases, aunque muchos, como Bárbara Martínez, reconocen que «cuando estudiaba mi abuela era más difícil». José Villanueva también apunta que «hace años había muchas más monjas y era más estricto que en la actualidad».

En cualquier caso, a pesar de restricciones pasadas, los alumnos ponen la peor cara del centro en la rigurosidad de las enseñanzas, aunque todos coinciden en que no se irían a estudiar a otro sitio porque, según dicen, «tenemos a nuestros amigos de toda la vida aquí».

Otra de los motivos por los que los alumnos de la Asunción no cambiarían de colegio son las instalaciones, «¿lo mejor que tiene!», exclama Jaime Pire. «Miras por la ventana y ves el jardín. Cuando eramos pequeños disponíamos de una zona verde muy grande para jugar llena de árboles que aunque no la aprovechabamos toda, ¿cuántos colegios pueden decir que tienen algo así?», se pregunta María Herrero.

Los alumnos de segundo de Bachillerato están diseñando un cartel conmemorativo del centenario. Y no sólo eso. El año pasado realizaron una investigación que será expuesta durante este curso, sobre la historia del colegio, las antiguas alumnas y las hermanas y profesores que han pasado por el centro. Pero una de las actividades que se esperan con más expectación es la visita de la ilustre investigadora, Margarita Salas, que impartirá una clase magistral el próximo viernes 28.

«Será muy útil, sobre todo para los que van a estudiar Biología», opina José Peña, delegado de la clase de Ciencias, aunque no sólo ellos están expectantes ante la llegada de la investigadora. También los alumnos de Letras, ya que, según explica Paula Corbato, «aunque no seas biólogo nos puede aportar muchas cosas personalmente y animarnos en a estudiar».

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