Los conductores podrán pisar más el acelerador mientras transiten por la autopista del Huerna. Por lo menos, hasta los 140 kilómetros por hora. Al menos, esa es la aspiración del Ministerio de Fomento. Su titular, José Blanco, ya ha planteado al Consejo de Ministros esta iniciativa. El objetivo es sencillo: lograr que las vías de pago registren un mayor tránsito de vehículos y multipliquen su efecto dinamizador en la economía.
Esta modificación supondría un gran respiro ante la próxima aprobación de la modificación de la Ley sobre Tráfico, que permitirá sancionar a quienes conduzcan a sólo un kilómetro por hora más de lo permitido en la carretera (121 kilómetros por hora en el caso de las autopistas).
Según publica 'Expansión', las gestiones se encuentran en fases preliminares. «Alguna fórmula habrá que poner para establecer un plus, una ventaja, para el que se gasta el dinero en las autopistas de peaje», agregan fuentes del Ministerio de Fomento.
Las más interesados en esta iniciativa son, sin duda, las concesionarias de las autopistas de peaje, como el caso de Aucalsa, que explota la autopista que comunica Asturias con la Meseta. Consideran que esta medida provocaría un aumento del tráfico y, por tanto, de los ingresos. Además, daría un incentivo a los conductores sin que el riesgo de accidente fuese superior al de otras carreteras, ya que estas vías de alta capacidad gozan, a priori de una mayor seguridad.
Por mucho empeño que ponga el Ministerio de Fomento no será suficiente para sacar sus planteamientos adelante. Queda convencer a la Dirección General de Tráfico que, al fin y al cabo tiene las competencias. Este organismo es «un férreo defensor de limitar la velocidad para prevenir accidentes», que podría presionar en contra desde el Ministerio de Interior.
A Blanco no le inquieta de momento esta oposición. El ministro está convencido de la idoneidad de la medida. Desde que llegó a Fomento, ha mostrado un gran interés en el sector concesionario y, en general, en las bondades económicas de las asociaciones público-privadas.
Así, en mitad de agosto y en plena campaña especial de control de velocidad, el férreo cerco recaudatorio al exceso de velocidad ha encontrado un nuevo adversario en su propio bando. Blanco quiere «establecer un plus» para las empresas concesionarias y para los conductores. «Desde un punto de vista económico la medida nos parece bien, ya que a mismo precio por kilómetro los conductores obtendrían más valor por dinero, porque tardarían menos a igual precio», señala Andrés Rebollo, socio de Infraestructuras y APP de Deloitte.