Hace ocho años abría sus puertas la escuela de 0 a 3 años de La Magdalena. Tres unidades docentes y las 40 primeras plazas de este tipo con las que contaba la ciudad. Hoy, ocho años después, la situación es bien distinta. A las 70 plazas que desde 2007 están disponibles en la escuela de La Toba habrá que sumar ahora otras 78 del nuevo centro de El Quirinal, que comenzará a funcionar de forma efectiva el 12 de abril, lo que supone que la capacidad de Avilés para escolarizar a niños en edades tan tempranas se ha multiplicado casi por cinco.
«Son instalaciones que facilitan la conciliación de la vida laboral y familiar, pero también se trata de una etapa educativa importante. Creo que todos nos hemos dado cuenta de los beneficios de esta educación y cada vez hay más demanda», señaló la concejala de Educación del Ayuntamiento de Avilés, Yolanda Alonso.
Actualmente, la lista de espera «no es significativa», según explicó la concejala de Educación. Apenas son seis las familias que han solicitado plaza en La Magdalena, no han podido escolarizar a sus hijos y están pendientes de poder hacerlo en la escuela de La Toba. Pero la tendencia cambiará en un futuro próximo o, al menos, así lo creen en el Ayuntamiento.
La elección del barrio de El Quirinal como emplazamiento de la nueva escuela respondió a varias cuestiones. La primera es que se trata de un espacio de la ciudad en el que residen muchas familias jóvenes con hijos. El hecho de que sea un lugar céntrico, de que el colegio del barrio sea el más importante de la ciudad por número de plazas, de que contase con un espacio en el que se podía integrar el nuevo edificio, de que sea como una especie de plaza dominada por la luz, no hicieron más que reforzar el planteamiento inicial. «Creo que la demanda se va a disparar sobre todo en los tramos de 1 a 2 años y de 2 a 3. Durante los últimos meses hemos recibido muchas consultas de personas interesándose por la fecha de apertura de este nuevo centro», afirmó Yolanda Alonso.
A que se dispare la demanda puede contribuir también el hecho de que las escuelas de 0 a 3 años no están adscritas a un área concreta de la ciudad. Es decir, una familia que resida en Villalegre puede solicitar plaza en El Quirinal, al igual que un residente de Las Meanas puede hacerlo en La Toba.
Aún es pronto para decidir cuál es el siguiente paso a dar. El equipo de la nueva escuela, formado por ocho educadoras a tiempo completo, cuatro a tiempo parcial, una directora, una cocinera y personal de limpieza comenzará a trabajar en el mes de abril, sabiendo ya la ocupación definitiva del centro para el presente curso.
Una vez comience a andar y se conozca la demanda real, será el momento de planificar el futuro de un segmento de la enseñanza en la ciudad que va en alza. «Otros municipios como Gijón o Castrillón también han dedicado parte del Fondo Estatal de Inversión Local a la construcción de escuelas de 0 a 3 años. Cualquier gestor no puede decir nunca que con con lo que hay se conforma. En vista de la demanda plantearemos el futuro», afirmó Yolanda Alonso.
Lo que parece claro es que, en el actual mandato que expira el próximo año, no habrá nuevos centros en la ciudad. «Por ahora, vamos a dedicarnos a gestionar bien los tres que tenemos», señaló la concejala.
La nueva escuela de o a 3 años de El Quirinal está ubicada en un edificio diseñado por la arquitecta municipal, Andrea del Cueto. Cuando se empezó a pensar en su diseño, se quiso desarrollarlo de forma que no rompiese la uniformidad arquitectónica del entorno. Distribuido en torno a un patio central, la luz llega a todas las aulas, ubicadas en la planta baja. De gran colorido, representa el arco iris, los niños irán pasando de un tono a otro a medida que cambien de curso. De ahí, algunos de ellos, seguirán su formación en el colegio público, contando también con cierta vinculación temprana al centro. Ahora sólo queda saber cuál será la demanda real que tenga este espacio y hará falta volver a multiplicar el número de plazas disponibles en la ciudad.