El domingo, cuando Quini le dijo aquello de «prepárate chaval, que sales», su sueño, según confiesa, «se hizo realidad». Borja Navarro (Gijón, 1990) disfrutó ayer como pudo del día posterior a su debut con el primer equipo del Sporting. Un estreno amargo por la derrota, aunque, con tan sólo 19 años, haya disputado sus primeros minutos en la 'Liga de las estrellas'.
-¿Cómo vivió su debut como jugador de Primera División?
-No fue el imaginado. Calenté con muchas ganas, sin nervios y loco por jugar, pero no salió como esperaba. El destino fue caprichoso. Aunque, pensándolo fríamente, es un debut con 19 años, por lo que hay que estar contento.
-¿Qué le dijo Quini antes de entrar al terreno de juego?
-'El Brujo' estuvo en todo momento encima mío. Me intentaba tranquilizar y animar. Me dijo que jugase tranquilo, que tendría una ocasión para marcar y que seguro que la iba a meter.
-Está siendo un año magnífico para usted. ¿Se lo hubiese imaginado al principio de la temporada?
-No me lo hubiera imaginado en la vida. Acabo de salir de juveniles y las cosas me están saliendo bastante bien, gracias a la confianza, el cariño y el ánimo que están depositando en mí. Espero que sigan haciéndolo porque, con confianza, voy a devolverles todo lo que me han dado.
-Su hermano Dani es ciclista profesional del Astana. ¿Qué le dijo?
-Hablé con mi hermano el día antes del partido y estaba muy contento. Me dijo que aprovechase la ocasión. Al acabar el partido me dio la enhorabuena por el debut. Estamos siempre en contacto, me ayuda y me aconseja. Para mí es un lujo tenerle como hermano.
-Pocos delanteros han salido últimamente de la cantera.
-Es una de las posiciones más difíciles en un equipo. Normalmente se suelen traer jugadores de fuera. Por eso, hay que aprovechar esta oportunidad. Todo lo que me está pasando está siendo gracias a Preciado y a Iñaki Tejada, que están confiando en mí. No tengo palabras de agradecimiento.
-El camino no habrá sido sencillo hasta llegar al primer equipo...
-Ser futbolista es una profesión difícil, de la que pocos pueden disfrutar. Hay que estar con los pies en el suelo, pero con mucho trabajo y un poco de suerte las cosas llegan. No me voy a acomodar con lo que tengo, seguiré luchando porque quiero llegar más lejos con el Sporting.
-Ante el Málaga se quedó con la miel en los labios al no poder jugar en El Molinón.
-Es lo que persigo desde pequeño. El sueño de todo niño sportinguista es jugar en Primera con la camiseta del Sporting y en El Molinón. Sería lo más grande que me podría pasar en la vida. Sería un día para enmarcar y recordar siempre.
-Podría llegarle una nueva oportunidad ante el Valencia con la baja por sanción de David Barral.
-No lo sé. Esto da muchas vueltas. Igual que me tocó jugar este fin de semana en Almería, tal vez ahora juegue con el filial ante la Gimnástica. Claro que me gustaría jugar ante el Valencia y ante la afición. Es un nuevo sueño por cumplir y lo intentaría aprovechar al máximo. Ojalá pueda demostrarle al sportinguismo y a los que confían en mí que lo voy a dar todo por esta camiseta.
-Se cruzaría con Villa. ¿Qué recuerda de 'El Guaje'?
-Cuando Villa estaba en el Sporting, yo era muy pequeño. Me acuerdo que hizo bastantes goles en Segunda y no se me olvidarán los que les marcó al Oviedo. Es un delantero referente para todos los asturianos y para cualquier delantero español.
-¿Cómo es el vestuario del primer equipo?
-Hay un grupo de personas muy bueno. Todos me están ayudando mucho, como, por ejemplo, Bilic, que es de mi posición y me está aconsejando muchísimo, lo cual me ayuda para subir el autoestima y continuar luchando y creciendo como futbolista. Quiero ser una esponja y absorber todos los consejos.